Un conocido dicterio afirma: "¡Ah, Moncayo traidor, que robas a Castilla y haces rico a Aragón!". Pero, al margen de las causas que le dieron origen, hay otras razones para considerar como traidor a este mítico monte y es por el hecho del riesgo que entraña su ascensión, especialmente en invierno, debido a sus cambiantes condiciones meteorológicas.
Lo demuestran
estas impresionantes imágenes fotográficas, tomadas por Enrique Lacleta el
pasado domingo, en las que se aprecia que, en menos de dos horas, se pasó de una
cumbre límpida y soleada a verla cubierta de nubes que van descendiendo.
Al ampliar las
fotos, pudo distinguir a personas circulando por la cumbre, en dirección al
vértice geodésico y a un grupo de siete descendiendo precipitadamente, cuando
las nubes comenzaron a hacer acto de presencia.
La prensa se ha
hecho eco de la ascensión efectuada por dos montañeros navarros el día
anterior, afrontando vientos de 130 km/h. y una temperatura de -20º. A pesar de
que la culminaron con éxito, ha habido comentarios criticando ese riesgo
innecesario, por las consecuencias que pudo haber tenido, tanto para ellos,
como para los equipos de rescate que hubieran tenido que intervenir en caso de
accidente.
Y es que, con el Moncayo, toda prudencia es poca, porque no es una montaña para que los aficionados practiquen un senderismo inocente, sin el equipamiento y la preparación necesaria, pues el peligro acecha, incluso para montañeros experimentados, aunque excesivamente confiados. Lamentablemente, tenemos un ejemplo cercano.
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