Hoy celebra la Iglesia la solemnidad del nacimiento de San Juan Bautista, el Precursor del Mesías y primo de Jesucristo que dijo de él que era "el más grande entre los nacidos de mujer" (Mateo 11:11).
Fuente de
inspiración para numerosos artistas que lo representan vestido de pieles (en la foto una conocida obra de Murillo), pero también
es muy frecuente presentarlo como niño, teniendo como atributos personales un
cordero blanco y una cruz de la que pende una filacteria con la frase “Ecce
Agnus Dei”.
En Borja, es
además fiesta votada desde que, el 24 de junio de 1657, todos los vecinos de la
ciudad, reunidos en consejo con las autoridades, tomaron esa decisión, a raíz
de una gran “pedregada” que había descargado sobre los términos de Borja,
arrasando todas las cosechas, por lo que decidieron encomendarse al Santo para
que, en el futuro, les librase de una desgracia semejante.
Por esa razón,
la imagen de “San Juanico”, como cariñosamente se le conoce, se guardaba en el
despacho del Sr. Alcalde, junto con la de San Roque, otra fiesta votada de
nuestra ciudad. De allí, fueron llevadas, en virtud de una cuestionada
decisión, al Museo de la Colegiata, donde han sido recientemente restauradas.
Hasta mediados del siglo XX, la
corporación municipal en pleno y bajo mazas asistía a una solemne Eucaristía y
a la procesión con esa imagen del Santo. De la importancia que tenía esta
fiesta, da prueba la marcha que, para la procesión, compuso en 1894 D. José
Gusi Soler, director de una de las primeras bandas que hubo en Borja, la de la
Sociedad Musical. La dedicó a “mis queridos padre y hermano mayor (q.e.p.d). y
también al Iltre. Ayuntamiento, Clero y Sociedad Musical de esta ciudad”. Está
dirigida a quien era alcalde en aquellos momentos, D. Gerardo López Larraya, un
médico destacado al que hemos hecho alusión en varias ocasiones.
También se celebraba la fiesta en el barrio de San Juan,
donde otra imagen de San Juanico se colocaba en la hornacina de una casa ya
desaparecida. En su lugar se levantó un pilar, en el que se ha colocado, al
menos unas horas, en los últimos años.
Se encendían
hogueras, como en tantos otros lugares, algo que se sigue haciendo, cuando las
circunstancias lo permiten, junto al estanque de Sayón.
No es
casualidad que San Juan, ya como adulto, acompañe a San Sebastián en las calles
laterales del retablo mayor de la colegiata de Santa María, encargado cuando ya
había sido declarada fiesta votada su solemnidad, aunque, en este caso, guarda
relación con su condición de abogado frente a las epidemias, como San
Sebastián.






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