Al finalizar el acto celebrado en la Casa de Aguilar, varios de los asistentes, junto con la Directora de Hispania Nostra, se desplazaron al torreón de la calle de San Juan Alta, que está siendo rehabilitado.
Allí, su propietario
D. Manuel Giménez Aperte les mostró los hallazgos realizados y las características
de este edificio tan importante, que sigue planteando interrogantes.
Como se
recordará, en un principio creímos que había la casa natal de D. Juan de
Coloma, pero su palacio apareció después en la misma calle, pero un poco más adelante.
El hallazgo de
un documento, según el cual Juan II de Aragón autorizaba a un musulmán llamado
Benamir la construcción de una torre fuerte, con almenas, junto a la muralla,
hizo creer que se trataba del ese torreón.
Ahora, se ha podido
constatar que era de menor altura que lo que cabría suponer para una torre de
esas características y que no tenía almenas. El que los vanos fueran de mayor
amplitud que los de un edificio defensivo aboga por fines muy diferentes.
Pero, la
existencia de una impresionante bodega, con una bóveda de considerables
dimensiones en arco de medio punto (ahora dividida por un muro), formada por
sillares con marcas de cantero, aboga por un origen mucho más antiguo, en torno
al siglo XII. No es de extrañar que algunos de los visitantes los dejara con la
boca abierta.
Cabe
preguntarse, por lo tanto, sobre el origen de esta construcción. El hecho de
que, en ese lugar, esté documentado el almacén de la Primicia, podría
acercarnos a su verdadera función, coetánea a la edificación de la fase
románica de Santa María.






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