En alguna otra ocasión ya hemos publicado imágenes de ese excelente fotógrafo de la naturaleza que es Roberto García. Hoy ofrecemos una serie que tiene como protagonista al abejaruco común (Merops apiaster), cuya denominación, tanto Merops para el género, como apiaster, procedente el primero del griego y el segundo del latín, significa “comedor de abejas”.
Y es que esta
ave, de llamativos e inconfundibles colores que anida en los huecos excavados
en los taludes de ríos y estanques, como nuestra Estanca, se alimenta de abejas,
pero también de otros insectos similares, que caza con la ayuda de su privilegiada
vista.
Los captura con
su pico y, como detalle curioso, antes de engullirlos, los golpea hasta que
desprenden su aguijón con el veneno que contiene.
Otro detalle
curioso es que el abejaruco regurgita, en forma de egagrópila, una pequeña bola
compacta que expulsa por la boca conteniendo las partes no digeribles de sus
presas. Para ello, comprime lo que su estómago no puede asimilar y lo expulsa.
Bonitas
imágenes de un ave muy llamativa que, sin embargo, entraña un riesgo para las
colmenas, aunque los estudios realizados por la SEO/BirdLife indican que su
impacto real en las colmenas es bajo, consumiendo un porcentaje reducido de las
abejas de cada colmena, que no suele ser superior a un 2%.






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