jueves, 4 de junio de 2026

Islas de Murcia I

         En nuestra circunnavegación por las costas peninsulares llegamos a las de la región de Murcia y, frente a Águilas, encontramos la isla del Fraile, con una superficie de 6,3 hectáreas, el origen de cuyo nombre no es conocido, porque allí nunca hubo un establecimiento religioso.

         Lo que existió en época romana fue una fábrica de salazón, donde se elaboraba el garum. En época contemporánea, antes de pasar a ser patrimonio estatal, fue de propiedad privada y, en ella, residieron algunos de sus propietarios. Hoy la isla ha sido declarada Espacio Natural Protegido. Allí hubo una colonia de focas monje, siendo avistado el último ejemplar en 1979. 

 

         Frente al puerto de Mazarrón se encuentra la isla de Mazarrón, de forma circular y de 8 hectáreas de superficie. Está deshabitada, aunque existió un proyecto para establecer una urbanización turística, que no llegó a materializarse. Hoy está protegida con la figura de Parque Natural.

         En ella anidan numerosas aves marinas y su nombre está asociado al descubrimiento de los pecios de dos naves fenicias hundidas con todo su cargamento, que se expone en el Museo Nacional de Arqueología Subacuática de Cartagena.

 

         A poca distancia de Mazarrón, pero formando parte de Cartagena, se encuentra el núcleo urbano de Isla Plana, que toma su nombre de la situada frente a su playa.

 

         A la entrada de la bahía de Cartagena se encuentra la isla de Escombreras, que estuvo a punto de quedar englobada por el puerto de la refinería, del que la separa un pequeño canal.

         Con sus 4 hectáreas de superficie y una cota máxima de 150 metros, allí existió en la antigüedad un templo dedicado a Heracles. También hubo fábricas de salazones romanas. Precisamente, su nombre procede del latín “Scombraria”, de scomber, un tipo de pescado con el que se fabricaba el garum. En torno suyo han sido localizados varios pecios de interés arqueológico.

 


         En lo alto se encuentra un faro, ahora automatizado pero que, en el pasado, estuvo atendido por fareros, como todos los del litoral español.


         El entorno de la isla fue escenario de una de las mayores tragedias navales de nuestra historia, protagonizada por el vapor Castillo de Olite.

Construido, en 1921, en los astilleros Rotterdamsche Droogdok Maatschappij (RDM), de Rótterdam, fue botado con el nombre de Zaandijk. En 1929 fue vendido y rebautizado con el nombre de Akedemik Paulo, hasta que, en 1932, pasó a poder la naviera holandesa Nederlandsche Lloyd, donde llevó el nombre de Zwaterwater.

         En 1936, fue adquirido por la Unión Soviética, que lo rebautizó Postishev para honrar al político comunista ucraniano Pavel Postishev, hasta que el 31 de mayo de 1938 fue capturado en el Estrecho de Gibraltar, mientras transportaba un cargamento de carbón durante la guerra civil española, por el crucero auxiliar Vicente Puchol, un buque de la compañía Trasmediterránea que había sido asignado a la armada en 1936.

Armado como crucero auxiliar y transporte de tropas, formaba parte del convoy enviado a Cartagena, cuando se conoció, en los últimos días de la guerra civil, que la ciudad se había sublevado contra la República. Lo integraban más de 30 buques, con unos 20.000 hombres a bordo.

Pero ya, rumbo a Cartagena, se supo que la 206.ª Brigada Mixta, una unidad de élite de las fuerzas republicanas, se había vuelto a hacer con el control de la ciudad, por lo que el convoy decidió retornar a sus puertos de origen. Sin embargo, el Castillo de Olite tenía averiada la radio y continuó navegando, ignorando lo ocurrido. El 7 de marzo de 1939 un impacto directo en la santabárbara efectuado por uno de los tres cañones Vickers de la batería de defensa costera de La Parajola, provocó el hundimiento del buque, pereciendo 1.476 hombres de los más de 2.000 que iban a bordo, resultando heridos 342 y 294 fueron hechos prisioneros. Hoy las cifras se consideran inferiores a la realidad, pero, en cualquier caso, son las mayores, en cuanto a víctimas, de las provocadas en el hundimiento de un buque español.

 

         Terminamos hoy en la isla de las Palomas, un pequeño islote de 1,2 hectáreas, situado a unos seis kilómetros del puerto de Cartagena. Completamente cubierta de guano, en sus aguas también han sido localizados varios pecios de interés arqueológico.


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