Junto con los libros editados por la propia Institución Fernando el Católico, nos ha llegado otro que acaba de publicar el Centro de Estudios Turiasonenses. Lleva por título De madera y alabastro. El retablo de la Visitación de la Virgen de la catedral de Tarazona. En la tradición escultórica del primer Renacimiento aragonés.
Son sus autores
Miguel Ángel Agoiz Gómez, Olga Cantos Martínez y Jesús Criado Mainar. Miguel
Ángel Agoiz es un destacado restaurador gallurano que está llevando a cabo una
ingente labor en Tarazona, bajo el marco de la Fundación Tarazona Monumental.
Olga Cantos Martínez es Doctora en Conservación, Restauración y Exposición de
Bienes Culturales por la Universidad Complutense. Es especialista en
intervención e investigación plástica y perceptiva de conjuntos escultóricos en
madera y piedra policromada durante los siglos XVI y XVII, habiendo intervenido
en varios proyectos aragoneses. Por otra parte, la figura del Prof. Criado es sobradamente
conocida por nuestros lectores. Su labor como docente en la Universidad de
Zaragoza y al frente del Centro de Estudios Turiasonenses constituyen su mejor
aval. En su trayectoria destacan sus profundos conocimientos sobre las Artes en
el Renacimiento, a las que ha dedicado numerosas publicaciones.
Este estudio analiza en profundidad
el retablo de la Visitación de la Virgen de la catedral de Tarazona, una obra
fundamental del primer Renacimiento escultórico aragonés que, pese a su
relevancia, había recibido escasa atención historiográfica. El volumen examina
su contexto histórico, su promotor, sus materiales y su programa iconográfico,
proponiendo nuevas interpretaciones sobre su autoría, función y significado. A
partir de una investigación rigurosa y bien documentada, los autores sitúan la
pieza dentro de la tradición artística del siglo XVI en Aragón y subrayan su
singularidad dentro del panorama escultórico hispano.
Tras la presentación, sus 168 páginas
se estructuran en una presentación, para continuar describiendo este retablo
singular, realizado en madera (la mazonería) y alabastro.
Todo ello bajo el mecenazgo de la familia
Villalón, originaria de Calcena, uno de cuyos miembros, Pedro, fue camarero del
Papa Julio II, cuyas armas aparecen en el retablo.
Continúa después centrándose en la
historiografía del retablo y en el estudio de su arquitectura y de los
elementos escultóricos. La segunda parte está dedicada a los procedimientos
tecnológicos y estudio perceptivo, para terminar con una anexo gráfico y un apéndice
documental.

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