miércoles, 25 de marzo de 2026

El cementerio en Rusia de la División Azul

 

         El respeto a los muertos, incluso si son enemigos, es algo presente en todas las culturas, salvo algunos casos excepcionales. De ahí que a muchos pueda parecerles sorprendente la existencia en Rusia de un cementerio militar alemán, en el que reposan los militares caídos en la II Guerra Mundial, combatiendo contra la Unión Soviética.

         El cementerio se encuentra en Pankovska (o Pankowska, a las afueras de la ciudad de Novgorod. En su origen era un cementerio de la 1ª División de la Luftwaffe, siendo recuperado, tras la desaparición de la Unión Soviética, por las Fuerzas Armadas alemanas.

De su cuidado se encarga la Volksbund Deutsche Kriegsgräberfürsorge (Comisión Alemana de Tumbas de Guerra) que ha ido reuniendo, en ese recinto, a miles soldados alemanes que combatieron en zona del río Volchow, junto a los miembros de la División Azul.


         Inicialmente, los fallecidos eran sepultados en el lugar en el que se había producido su muerte, pero, tras un minucioso proceso de investigación, han sido localizadas muchas de esas tumbas y, trasladados sus restos al cementerio militar alemán antes citado.

 

         Allí, a la izquierda de la entrada, se ha reservado un espacio “Spanischer Block” para acoger los restos de los divisionarios, como se puede ver en este esquema.

 


Allí, en el centro, un monolito con una cruz, el nombre de España y el emblema de la División Azul, con la inscripción en español, alemán y ruso que dice: “Españoles caídos de la División Azul”.

En torno suyo, una serie de lápidas recuerdan a los casi dos mil españoles, de los cinco mil caídos en Rusia, que reposan en este lugar.

 

         Entre ellos, es posible que se encuentren (aunque no podemos asegurarlo) los restos de un borjano, el cabo Tomás Zaro Rubio, nacido en nuestra ciudad en 1920, que marchó como mecánico de la Escuadrilla Azul, encontrando la muerte apenas un mes después de su llegada al frente ruso, como consecuencia de un absurdo accidente acaecido al caer desde una de las alas del avión Messerschmitt Bf.109-F, que estaba ayudando a circular por la pista embarrada.

         Fue enterrado, con honores militares, en el propio campo, y sus compañeros dieron su nombre a uno de los aparatos de la escuadrilla, siendo el único caso en el que el nombre de un borjano identificó a un avión militar, como comentamos en el reportaje que le dedicamos.

 

         En este blog, también publicamos esta imagen de la inauguración, el 15 de septiembre de 1997, de espacio español en el cementerio alemán. El acto fue presidido por el Gobernador Militar de Novgorod y el General D. José Colldefors Valcárcel, Presidente de la Hermandad de Veteranos. Tras el rezo de un responso por un sacerdote católico polaco, se efectuó la ofrenda de tres coronas que llevaban los colores alemán, ruso y español, mientras la Filarmónica de Novgorod interpretaba “La muerte no es el final”.

 



         Mientras en Rusia se honra a nuestros caídos, en España, sus monumentos y panteones son objeto de frecuentes actos vandálicos.


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