En días pasados hemos comentado lo acaecido en la expedición a Cochinchina, llevada a cabo por tropas españolas, procedentes de Filipinas, atendiendo a la invitación formulada por Napoleón III para lo que iba a ser una operación de castigo por el asesinato de cristianos llevados a cabo allí, entre los que se encontraban dos obispos españoles, cruelmente martirizados y, posteriormente, canonizados.
La expedición
atacó, en primer lugar, la ciudad de Da Nang, teniendo que hacer frente sus
integrantes a la oposición de las tropas imperiales y a las enfermedades propias
de aquellas regiones.
Precisamente, en las proximidades de Da Nang, se encuentra un cementerio casi olvidado, en el que reposan los restos de franceses y españoles muertos en aquella campaña, cuyo número real se desconoce.
El cementerio
fue construido cuarenta años después del desembarco, cuando ya Francia había
consolidado su presencia en Vietnam y ha sido sometido a sucesivas
remodelaciones.
Inicialmente se
había diseñado en la cabecera del recinto, una estupa bajo la cual se dispuso un
osario, como muestra el plano. Pero la estupa se derrumbó en 1897, a
consecuencia de una gran tormenta.
Se construyó
entonces la pequeña capilla, que aún se conserva. Sobre su puerta se hace
constar, en francés: “Osario de las víctimas de la expedición franco-española”.
En su interior,
hay un altar y una placa, dedicada “A la memoria de los combatientes franceses
y españoles de la expedición Rigault de Genouille, muertos en 1858-59-60 y enterrados
en este lugar. R.I.P.”
Pero, alrededor
de la capilla hay 32 tumbas, entre las que se encuentran las de algunos
españoles, cuyos nombres y circunstancias se leen con dificultad, muertos olvidados
cuando servían a España, a los que hoy hemos querido dedicar nuestro recuerdo.






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