Hoy celebra la Iglesia la solemnidad del Santo Patriarca San José, proclamado por el Papa Pío IX, el 8 de diciembre de 1870, por el decreto Quemadmodum Deus, Patrono de la Iglesia Universal. Para los católicos de cualquier diócesis es día de precepto, con independencia de que sea o no día festivo.
Pero, en este
artículo queremos hacer alusión a la repostería que solía acompañar a este día
y, que como ocurre con otras fiestas, ha ido desdibujándose un poco, aunque en
Borja aún se mantienen muchas muestras de gastronomía propias de diversas
celebraciones.
Una de las más
conocidas eran las “virutas de San José” que tenían el aspecto que presentan en
la foto y que eran elaboradas en las confiterías borjanas. Gustaban especialmente
las de la Confitería Martínez en la actual calle Goya. Son pastas crujientes, elaboradas
con clara de huevo, azúcar, harina y almendras, horneadas y enrolladas en forma
de viruta de carpintero.
De elaboración casera
es este otro dulce, también conocido como “virutas”, aunque más frecuentemente
llamado “cañas”, por formarse enrollando la masa en torno a una caña gruesa. Al
freírlas queda un canuto que se puede consumir así, tras ser espolvoreado
generosamente con azúcar, aunque, en ocasiones se rellenaba de crema.
Otra delicia de
sartén, que no faltaba en este día, eran los buñuelos de San José que, como en
el caso anterior, también podían servirse rellenos.
Los buñuelos
están presentes también en otros países. En el sur de Italia se consumen los “Zeppole
di San Giuseppe”, o buñuelos de San José, que son pasteles fritos, rellenos de
crema pastelera y cubiertos con glaseado.
Que pena que las
personas con problemas de glucemia elevada no puedan disfrutar con todas estas
golosinas.

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