Tetuán fue la capital del Protectorado español en Marruecos. Esta era la plaza de España que era la principal de la ciudad y daba acceso a la medina y a la judería. En ella se encontraban los edificios oficiales: Residencia del Comandante en Jefe, el Gobierno Militar, la Iglesia, el Casino Militar, la Estación de Telégrafo Eléctrico, la Oficina de Correos entre otros muchos.
Tras la independencia fue
completamente remodelada, intentando hacer desparecer, como en otros lugares
las huellas españolas. En la sede del Alto Comisionado fue edificado un Palacio
Real y la plaza pasó a denominarse de Hassan II.
Pero hoy, de lo
que vamos a hablar es del cementerio español, el mayor de los existentes en
Marruecos. Construido tras la entrada de nuestras tropas en la ciudad, en 1913,
consta de dos zonas, el cementerio civil y el militar. Ambas, en la actualidad,
se encuentran prácticamente cercadas por nuevas construcciones.
La suerte de
ambas es desigual, pues mientras la zona militar depende del Ministerio de
Defensa, de la civil se encarga el Ministerio de Asuntos Exteriores, a través
del Consulado.
Hubo un tiempo
en el que ambas zonas fueron víctima de la desidia y el abandono, pero gracias
a la presión de antiguos militares, el cementerio fue remodelado por el
Gobierno español en 1989.
Es admirable la
labor de mantenimiento que viene realizando la Fundación Indortes, a la que
dedicaremos un artículo, la cual ha podido limpiar y adecentar por completo la
zona militar. Por otra parte, el Ministerio contrató un guarda para su vigilancia
y mantenimiento,
En el
cementerio destacan algunos mausoleos, como el del Teniente General D. Francisco
Gómez Jordana, construido por suscripción popular. Tras participar en la guerra
de Cuba y en la campaña de Melilla, fue Alto Comisario, entre 1915 y 1918. Además
de militar, fue un destacado matemático y topógrafo que ejerció como profesor
de Cálculo Diferencial en la Escuela de Estado Mayor.
En la parte
anterior del panteón se encuentra una dama enlutada, en bronce, que representa
a la Patria. Lleva en su mano izquierda una Victoria alada y, bajo la toca que
cubre su cabeza, está representado el tocado de la Dama de Elche.
Más sencillo es
el del General D. Felipe Alfau Mendoza que fue quien, el 19 de febrero de 1913,
entró pacíficamente en la ciudad, siendo el primer Alto Comisario.
Otro mausoleo
está dedicado a los aviadores caídos en combate o en accidentes de avión. Es un
bloque de granito con el emblema de la Aviación española al frente y, por
detrás, hay unas hileras de nichos con lapidas esculpidas, otros sin lapidas,
pero con nombres de los caídos en tierras africanas.
En todo el recinto
son numerosas las tumbas individuales de militares caídos en combate y, también,
de civiles al servicio de la administración militar o de Hermanas de la Caridad
que atendían a los enfermos en el hospital militar de la plaza.
Como curiosidad,
podemos mencionar que aquí están sepultados dos miembros de la familia Borbón:
el niño D. Enrique de Borbón y Borbón, fallecido a los seis años en 1913. Era
hijo de D. Francisco de Paula de Borbón de la Torre y de la IV duquesa de
Sevilla, Dª. Enriqueta de Borbón.
El otro es el niño
D. Fernando de Borbón y Rich, fallecido en 1914, a los nueve meses de edad. Era
hijo de D. José María Alberto de Borbón de la Torre (hermano menor de D. Francisco
de Paula) y de Dª. María Luisa Rich y Carbajo. Ambos padres eran primos
hermanos de Alfonso XIII.
A este cementerio de Tetuán fueron trasladados los restos de
civiles y militares sepultados en los cementerios de Castillejos (Fnideq),
Rincón (M'diq) y Chaouen, en 1998 y 1999.
En 2018, la Fundación
Indortes descubrió una placa en la que puede leerse: “Honor y Gloria a los que
dieron su vida por España” que, en este cementerio, son unos 20.000 españoles.





















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