Uno de los aspectos más importantes de la romería al Santuario de Misericordia lo constituyen las comidas organizadas por familias y grupos de personas, teniendo como protagonista, en la mayoría de los casos, el tradicional rancho borjano.
En los paseos aledaños
a la plaza, bajo la sombra de los árboles, pudimos ver como se instalaban ya
muchas mesas, aunque luego llegaron más, en medio de un espectáculo multicolor
que recordaba los viejos tiempos de aquellas romerías, entre las que se
encontraba la del 15 de agosto, ahora desaparecida. A ellas dedicaremos otro
artículo en algún momento.
Nos sorprendió gratamente el edificio construido por el
Ayuntamiento para permitir que, en su interior, se puedan cocinar los ranchos, dado
que, en el exterior, no es posible encender fuego, por razones evidentes.
Hay que
destacar que el diseño de esta edificación es muy digno, sin resultar detonante
en un paraje tan bonito.





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