La representación del dance tuvo lugar en la plaza del Santuario, junto al bar, donde, bajo la sombra y sentados en sillas, es posible seguir la representación en mejores condiciones que en la plaza del Olmo.
Previamente, en
uno de los árboles se coloca el lienzo de San Bartolomé que fue pintado por Dª.
María del Carmen Ibáñez Colás, ante el cual actúan los danzantes.
La
representación dio comienzo con el saludo o “cortesías” al Santo Apóstol, por
parte de los tres grupos de danzantes que participan en ella.
A continuación,
Mayoral y Rabadán inician un diálogo con el que el primero intenta explicar al
segundo el significado de la fiesta.
La explicación se vio interrumpida
por la irrupción del diablo, en medio de un gran estrépito, el cual intenta
interrumpir la fiesta. Afortunadamente, el ángel acaba con sus pretensiones,
debiendo abandonar el lugar, para regresar a su lúgubre morada, no sin antes
anunciar su regreso el próximo año.
Siguieron después los Dichos y
Competencias. Los primeros son unas composiciones, en honor al Santo, recitados
por cada danzante que, posteriormente, son objeto, por parte del Mayoral y el
Rabadán, de unos comentarios jocosos relacionados con su comportamiento
personal.
Tras la
representación del dance, comenzó el paloteado, actuando en primer lugar el
grupo de los más jóvenes, que son los que visten el traje tradicional,
documentado desde el momento de su creación, a finales del siglo XIX, con numerosos
testimonios fotográficos.
Actuaron después
dos grupos, uno integrado por hombres y el otro por mujeres, con un refuerzo
masculino. Todos ellos ataviados con el nuevo traje introducido tras un
desafortunado informe, elaborado por una supuesta especialista que,
malinterpretando un texto, publicado por nuestro Presidente, lo diseñó, sin
tener en cuenta al que, hasta ese momento, había sido el atuendo tradicional de
los danzantes de San Bartolomé.
Lo que ocurre
es que, al vestirlo los mayores, todos los pequeños aspiran a trocar sus
pantalones por las faldas y bandas y, por otra parte, hay personas a las que,
como pudimos comprobar, les gusta el nuevo traje.
Tras el baile
con palos, llegó el de cintas, primero a cargo de los más pequeños y luego de los
mayores que, en uno y otro caso, trenzaron y deshicieron el trenzado con gran
habilidad.
Finalizó con el
baile con arcos de flores, el último introducido en Borja, pero que resulta muy
vistoso.
Como detalle
curioso, podemos comentar que, en este último baile, una de las jóvenes perdió
la zapatilla e, inmediatamente, fue reemplazada con gran habilidad por Javier
Aranda, el preparador del dance y responsable del mismo, que fue muy aplaudido.
Al final, todos
los intervinientes posaron frente a la imagen de San Bartolomé, entre los
merecidos aplausos de quienes pudieron seguir esta magnífica representación, en
las mejores condiciones, dado que, además, hacía un tiempo muy agradable.

































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