El sábado recibimos, de nuevo, la visita de Julio Sánchez Millán, siempre bien recibido, dado que es uno de los colaboradores más antiguos de nuestro Centro, prácticamente desde su etapa fundacional, cuando, junto a su hermano Alberto, prematuramente desaparecido, pusieron en marcha importantes iniciativas.
Nos habló del
libro que le ha publicado el Rolde Estudios Aragoneses y que presentaremos en
la Casa de Aguilar, en fecha que anunciaremos.
Coincidiendo con el artículo sobre D. Santiago Ramón y Cajal,
que había publicado El Periódico de Aragón, en su contraportada,
comentamos que una de las pasiones del Premio Nobel era la Fotografía, razón por
la cual Julio reúne cuanto se publica de él.
Por eso, le
facilitamos este artículo, en el que había un dato que nos llamó la atención. Al
hacer referencia a su dedicación al Deporte, afirmaba el autor que su fortaleza
física fue, probablemente, la que le salvó de morir prematuramente cuando le
tocó hacer el servicio militar en Cuba.
Pero D. Santiago
no fue a esa isla, para cumplir el servicio militar, sino que, en esos
momentos, era miembro del Cuerpo de Sanidad Militar y, como capitán médico, fue
destinado allí. Fue, para él un destino polémico, dado que criticó con dureza
las condiciones higiénico sanitarias de nuestras tropas y, efectivamente,
contrajo el paludismo, una de aquellas enfermedades que diezmaban a nuestras fuerzas.
Por ese motivo, solicitó y le fue concedida la repatriación, por sufrir “caquexia
palúdica grave”.
Llegó a la
península en muy malas condiciones y, abandonando la carrera militar, se
consagró a la docencia y la investigación. Curiosamente, los ahorros reunidos
durante su estancia en Cuba le sirvieron para montar su primer laboratorio.
En resumen,
Cajal estuvo en Cuba, pero no como soldado, sino como Capitán Médico y, efectivamente,
allí estuvo a punto de fallecer.


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