Enrique Lacleta estuvo recientemente en Veruela para realizar un reportaje detallado de la tumba del señor de Agón Lope Ximénez, que se encuentra en la sala capitular del monasterio, con destino al artículo que, sobre su indumentaria, publicará la especialista Consuelo Sanz de Bremond en Cuadernos de Estudios Borjanos.
Allí le sorprendió
un aguacero que aprovechó para tomar unas bonitas imágenes en el interior del
claustro.
En algunas
podemos ver el agua cayendo por las bocas de las antiguas gárgolas y otras menos
antiguas. Hacía tiempo que no había estado allí y, como todos los que visitan
este cenobio cisterciense, quedó fascinado por su belleza que plasmó en las muchas
fotografías que nos ha mandado.
Nos ha gustado
mucho la de estos nidos entre las arquivoltas de la portada de la iglesia, ya que
nos ha recordado el salmo 84: “Hasta el gorrión ha encontrado una casa; la
golondrina un nido donde colocar sus polluelos: ¡cerca de tus altares, Señor de
los ejércitos, rey mío y Dios mío!”.
También la de esta clave, en la que no nos habíamos
percatado, con anterioridad, en la que aparece representado Cristo, como
Cordero Pascual, sujetando la Cruz entre sus patas delanteras.
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