jueves, 8 de enero de 2026

La aventura revolucionaria del hermano de un Premio Nobel

Resulta difícil imaginar que, tras esta imagen de un venerable catedrático, se escondiera un pasado revolucionario que estuvo a punto de costarle la vida. Estamos hablando de D. Pedro Ramón y Cajal, hermano del Premio Nobel D. Santiago Ramón y Cajal que, entre otras cosas, ejerció la Medicina en Fuendejalón.

 

 

         Pero, vayamos por partes. Pedro había nacido en Larrés el 23 de octubre de 1854 y era dos años menor que Santiago. Juntos estudiaron en bachillerato en Huesca y, mientras que Santiago era el menos aplicado, Pedro era el más responsable de los dos, siendo quien recibía los parabienes de su exigente padre, que no dudaba en castigar las travesuras de Santiago y sus malas calificaciones. Con unos bueno azotes.


Pero, en el examen final de grado, Pedro fue suspendido, entrando en pánico, ante el temor de enfrentarse a su padre, por lo que decidió huir a Francia. Sin ningún tipo de recursos, llegó a Burdeos, donde, embarco como polizón en un buque que iba a zarpar rumbo a la Argentina. Descubierto por la tripulación, lo pasó muy mal a bordo, pero pudo llegar a su destino, desde donde pasó al Uruguay.

 

         En aquellos momentos, se estaba librando en aquella república la llamada “revolución de las lanzas”. Fue un conflicto armado que, entre 1870 y 1872, enfrentó a varis partidos y cuyo nombre era debida al uso de las lanzas de tucaura, un arma tradicional en Uruguay.

 

         De manera harto irresponsable el joven Pedro, decidió combatir en las filas de la guerrilla de Timoteo Aparicio, el personaje que aparece en la foto. Aunque era un niño de 16 años se distinguió en los combates, pero fue capturado y condenado a muerte, junto con un compañero italiano.

         Como nada se sabía de su estancia en Uruguay, la situación se presentaba muy complicada. Afortunadamente, el italiano pudo contactar con los representantes diplomáticos de su país que, no solo intercedieron a su favor, sino que informó al embajador español de lo acaecido con Pedro. La presión diplomática y su corta edad le libraron del fusilamiento y pudo regresar a España.

 

Una vez en la península y reconciliado con su padre, reanudó sus estudios, obteniendo el grado de Licenciado en la Facultad de Medicina de Zaragoza el 17 de octubre de 1881, tras haber cursado la carrera con excelentes calificaciones.

 

Ejerció la profesión en el ámbito rural, primero como médico de La Almolda, entre 1881 y 1885, y luego de Fuendejalón, donde estuvo dese 1885 a 1888. En esta localidad comenzó a preparar las oposiciones convocadas para cubrir la plaza de Director de Trabajos Anatómicos de la Facultad, que logró aprobar en 1890, año en el que obtuvo el grado de Doctor, con una tesis sobre “Investigación de Histología comparada de la visión en diversos vertebrados. Cinco años después alcanzó, por oposición, la plaza de catedrático de Histología de la Facultad de Medicina de Cádiz y, en 1889, pasó a la de Zaragoza como catedrático de Obstetricia y Ginecología.

Mantuvo siempre una relación entrañable con su hermano con el que compartió trabajos y descubrimiento, sintiéndose partícipe de los triunfos de D. Santiago que le llenaban de satisfacción.

Fue miembro de numerosas academias y sociedades científicas, entre ellas la Real Academia de Medicina de Zaragoza, cuyo discurso de ingresó trató sobre “Las fiebres de Malta en Aragón”, siendo preciso recordar que fue en Fuendejalón donde llevó a cabo el descubrimiento que permitió identificar las fiebres ondulantes, endémicas en nuestra zona, con la fiebre de Malta. También fue elegido Presidente del Colegio Oficial de Médicos de Zaragoza y concejal del ayuntamiento de la capital aragonesa en la que falleció el 10 de diciembre de 1950.


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