martes, 13 de enero de 2026

Sobre dos casos excepcionales de supervivientes de Cuba

         Ayer, al tratar sobre las fiestas de Magallón en 1972, mencionábamos el artículo que se insertaba en el programa, dedicado a D. Cristóbal Ruberte, un magallonero que había participado en la Guerra de Cuba y acaba de cumplir los 100 años.

         Su biznieta Dª. Laura Ruberte nos remitió, en su momento, esta antigua fotografía en la que aparecía D. Cristóbal, vistiendo el uniforme de rayadillo que utilizaban las tropas españolas en aquella campaña.

Llegar a los cien años, tras haber sufrido numerosas penalidades en aquellas lejanas tierras, era algo digno de ser resaltado y así lo hicieron varios medios de comunicación. Sin embargo, D. Cristóbal falleció en Badalona, donde residía, ese mismo año.    

 

         Otro caso extraordinario, fue el de D. Esteban Martínez Pérez, natural de Ambel, (el que está sentado a la izquierda, antes de partir para la isla). Su familia recibió información sobre su fallecimiento, acaecido cuando el barco en el que regresaba a la península se hundió en aguas del Atlántico, por lo que decidieron realizar un funeral en la iglesia parroquial de Ambel con un féretro vacío.

 

         De ese fallecimiento se dio noticia incluso en la prensa, tras aparecer algunos cadáveres en las inmediaciones de Larache. Pero la sorpresa de los familiares del supuesto finado fue enorme cuando. algún tiempo después, apareció en su casa de Ambel. En el último momento, había cambiado el pasaje con otro soldado y se salvó del naufragio.

 



D. Óscar Montorio Sanjuán, sobrino nieto suyo, que nos facilitó la información, nos remitió también algunos recuerdos que conserva la familia, como las fotografías que incluimos, un billete del Banco Español de La Habana y la etiqueta del baúl, fabricada en aquella ciudad, en el que trajo sus pertenencias el que, desde ese momento, fue conocido como el “tío ahogao”.


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