miércoles, 28 de enero de 2026

Resuelto el enigma del escudo de la Concepción

         En un reciente artículo, dedicado al retablo mayor de la iglesia del convento de la Concepción de Borja, llamamos la atención sobre un escudo situado sobre el mismo, que no había sido estudiado hasta ahora.

         El que estuviera timbrado con un yelmo, nos sugirió la posibilidad de que tuviera relación con D.  Manuela de Falces, que fue quien capituló la realización del retablo. Nos basábamos en el hecho de que los Falces de Tarazona traen entre sus armas una media luna de plata, con una estrella de ocho puntas.

Pero, como nos convencía la explicación, sobre todo por la presencia de otras piezas que nada tenían que ver con la familia, recabamos la autorizada opinión de D. Raúl Rivarés, que ha emitido un informe mucho más convincente. 

 

         En él, nos indica que, ni la luna ni el sol son muebles habituales en la Heráldica gentilicia, y aún es más sorprendente que en un escudo personal o familiar aparezcan no en uno, sino en dos de los cuarteles. 

Por eso, en su opinión, en vez de un blasón real, puede tratarse de una composición pseudo-heráldica destinada a exaltar a la titular del templo: la Inmaculada Concepción de Nuestra Señora.

En efecto, el pasaje del Cantar de los Cantares (6, 10) en el que se canta a la Sunamita: «Quae est ista quae progreditur quasi aurora consurgens, pulchra ut luna, electa ut sol, terribilis ut castrorum acies ordinata», (¿Quién es esta que despunta como el alba, hermosa como la luna, refulgente como el sol, imponente como un batallón? (esta traducción, como las restantes son de la versión oficial de la Conferencia Episcopal Española), con su apocalíptico eco (12, 1) «Et signum magnum apparuit in caelo: mulier amicta sole, et luna sub pedibus ejus, et in capite ejus corona stellarum duodecim» (Un gran signo apareció en el cielo: una mujer vestida de sol, y la luna bajo sus pies y una corona de doce estrellas sobre su cabeza) aplicados ambos a la Santísima Virgen, justificaría los dos primeros cuarteles con el Sol y la Luna.

Los siguientes, aludirían a dos de los atributos clásicos de las representaciones inmaculistas barrocas: «Quasi cypressus in montibus Hermon» (Eclo. 24, 13) (Crecí como ciprés de las montañas del Hermon) y «Puteus aquarum viventium, quae fluunt impetu de Libano» (Cant. 4, 15) (Fuente de los jardines, manantial de aguas viva, que fluyen del Líbano). Como hemos dicho, las traducciones son de la actual versión oficial de la Biblia, no siempre afortunada, pues, por ejemplo, traduce “Puteus” por fuente, aunque habitualmente se traduce como “pozo” y, como tal, aparece representado en uno de los cuarteles.

Creemos que la hipótesis de Raúl Rivarés es sumamente sugerente, dando respuesta a los interrogantes planteados.


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