Se trata de un tipo de pastas que se elaboran en muchos lugares, pero que, en Aragón, son conocidas con el nombre de “españoletas”, sin que hayamos podido encontrar la razón del mismo. También se las llama, en algunas localidades aragonesas, “Pastas de cuchara”, por ser una cuchara la medida para repartir la masa.
Quienes tenemos
cierta edad, recordamos las españoletas de nuestra infancia, de masa
consistente, que se mantenía inalterable mucho tiempo, algo diferente a lo que ahora
ocurre, con algunos que se ofertan en nuestra ciudad. Son esponjosas y
agradables de comer, recién hechas, pero con el inconveniente de que se ponen
duras con gran rapidez.
Hay otras
sensiblemente diferentes, de cuerpo más compacto y que resultan más empalagosas
a la hora de ingerirlas, aunque duran más, lo cual es una ventaja. Pero, por
razones que desconocemos, dado que los ingredientes son muy parecidos, son
diferentes, en uno y otro caso a las que recordamos de antaño.
María Pilar
Garde en su libro sobre Recetas tradicionales, que publicó nuestro Centro,
incluyó estas dos recetas, que damos a conocer, pues son fáciles de elaborar y,
antes, se hacían en todas las casas.






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