El Centro de Estudios Comarcales del Bajo Aragón-Caspe ha publicado la obra que lleva por título Sepulchra et dominae. La huella de Roma en el Bajo Aragón-Caspe, de la que es autor Nicolás José Vicente Bordonaba Benito.
A modo de
introito y, en nombre del Centro de Estudios, Amadeo Barcelón Gresa, un
caspolino amante de su tierra y compañero de Nicolás en sus recorridos
arqueológicos, nos invita a su lectura, con un artículo que titula “Del Tíber
al Ebro”, en el que destaca la importancia de la obra y circunstancias tales
como la comarca del Bajo Aragón-Caspe, destaca por los monumentos funerarios
documentados, nada menos que seis, tres de ellos visibles, el mayor conjunto de
la península ibérica.
El Prof. D.
Manuel Martín Bueno firma el prólogo “a manera de delantal”, recordando la
época en la que el autor fue su discípulo y, posteriormente, un excelente
docente, lo que pone de manifiesto en la calidad de esta obra de la que afirma
es digna de figurar en las bibliotecas de todas las edades, empezando por las
públicas.
Partiendo de
una introducción, en el que aborda la época que transcurre desde el Cabezo de
Monleón a las tumbas de los visigodos, el libro aborda, en sucesivos capítulos
la etapa prerromana, la romana, la muerte y el mito y los monumentos funerarios
en Hispania.
Sin lugar a
dudas es el capítulo 6 el que mayor interés despierta en el lector, dado que,
en él, se presentan las tumbas monumentales en la comarca del Bajo Aragón-Caspe.
Por supuesto trata sobre el llamado “mausoleo de Fabara”, la más espectacular;
la tumba de Miralpeix, trasladada a Caspe desde su primitivo emplazamiento, donde
había sido reaprovechada para un edificio agrícola; o la tumba de los Fabii, englobada
en la ermita de la Consolación.
Pero, hay mucho
más, dando noticia de otras tumbas desconocidas para el gran público y trazando
una completa visión de la arqueología de esa comarca aragonesa, desde un pasado
remoto hasta el siglo V.

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