miércoles, 27 de mayo de 2026

Islas de Galicia IX

         Seguimos en la ría de Pontevedra y, en ella, encontramos la isla de San Clemente, también conocida como illa do Santo do Mar. Se trata de una isla de 1,6 hectáreas que, durante la bajamar, queda unida a tierra por un tómbolo arenoso. Su cota más alta es de 14 metros y pertenece a la parroquia de Ardán en el municipio de Marín.

 

         En ella se encuentran los restos de una ermita que estuvo dedicada al Santo que da nombre a la isla y punto de destino de antiguas romerías. Construida en piedra, tiene una puerta adintelada y, en su interior, junto con el suelo enlosado, aun se conserva la hornacina, con arco de medio punto, en la que se veneraba la imagen del Santo.

         La isla es de propiedad privada y, recientemente, su propietario D. Manuel Piñeiro Campelo la puso en venta por 300.000 euros, aunque advirtiendo que, por tratarse de un espacio protegido, no se puede edificar nada.

 

         Otra isla de la ría es la isla de Tambo, situada frente a la Escuela Naval de Marín, pero perteneciente al municipio de Poyo. Con una superficie de 28 hectáreas y una cota máxima de 50 metros. Está cubierta de árboles, principalmente eucaliptos.

 

         La isla estuvo poblada desde la Prehistoria y, durante la Edad Media, fue ocupada por monjes y eremitas. En el siglo VII surgió un monasterio benedictino, dependiente del de San Juan de Poio, al que la reina Dª. Urraca donó la isla en el siglo XII.

 

         En 1589, Drake desembarcó en la isla y saqueó el monasterio, profanando la imagen de la Virgen, Santa María de Gracia, que arrojó a la ría. Abandonado, tras la Desamortización, aún se conserva la estructura de su iglesia.

 

         Entre 1865 y 1879, se instaló allí un lazareto para que, las tripulaciones de los buques que llegaban al puerto de Marín, pudieran pasar la cuarentena. Aún se conservan los restos de ese edificio.

 

         A finales del siglo XIX. D. Eugeno Montero Ríos, que era Ministro de Gracia y Justicia, compró cuatro quintas partes de la isla que, en 1940, sus herederos vendieron a la Escuela Naval.

 

         Allí se instaló un polvorín y se edificaron edificios para alojar al destacamento permanente que se encargaba de su vigilancia, hasta su abandono en 2002, pero hasta veinte años después, la isla siguió manteniendo su condición de espacio militar.

         Finalmente, en 2022, el Ministerio de Defensa la cedió, por 25 años, al ayuntamiento de Poyo, que organiza visitas guiadas.



En la isla se encuentra el faro de Tenlo Chico, que es una baliza marítima que fue puesta en marcha el año 1922. Es una torre cilíndrica de 38 metros de altura de sillería sobre base troncocónica y escalera helicoidal exterior, su luz es blanca y su alcance nominal nocturno es de 11 millas náuticas.

 

         En la costa norte de Sangenjo se encuentra la isla da Marma, de 10 hectáreas de superficie, aunque con la bajamar crece considerablemente, hasta quintuplicar su tamaño.

         Es completamente plana, con una extensa playa al norte y, con el resto de su superficie, cubierta de hierba.

 

         Finalizamos con una pequeña roca, O Corbeiro, también situada frente a Sangenjo, sobre la que, en 1995m se instaló una escultura donada por su autor, el escultor local Alfonso Vilar

 

         Conocida con el nombre de la Madama de Silgar, se ha convertido en un símbolo del municipio, como pretendía su ayuntamiento al convocar el concurso de ideas para que, como en otros lugares, una escultura pudiera llegar a ser embajadora de la localidad.

         Simboliza la belleza del mar con una mujer portando una caracola con las dos manos y con una especie de cuernos en su cabeza que forman una V, inicial del apellido del propio autor de esta obra. La escultura se sostiene sobre una plataforma del mismo material con base inclinada, dando una sensación de movimiento a la Madama que se acentúa más si cabe por su posición encorvada y de brazos extendidos con la caracola.


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