Llegamos hoy a la ría de Pontevedra, a cuya entrada se encuentra el archipiélago de las Ons, integrado por la isla de Ons, la mayor de las que lo conforman, la isla de Onza y una serie de pequeños islotes.
La isla de Ons
tiene una superficie superior a las 600 hectáreas y pertenece al municipio de
Bueu, porque los colonos que allí se asentaron procedían de esa localidad,
aunque Sangenjo, que se encuentra más próxima, intentó hacerse con su control,
sin lograrlo. Su cota más alta es el Alto du Cucorno con 128 metros.
La isla ha
estado habitada desde la antigüedad. A mediados del siglo XX llegó a tener 530
habitantes, aunque en la actualidad son unas 80 personas, que residen en 9
aldeas.
La isla era propiedad
de los reyes de Galicia, que, en 899, la donaron al arzobispo de Santiago. En
el siglo XVI pasó fue adquirida por la familia Montenegro. En el XVIII era del
conde de Maceda y, en el XIX pasó a manos del marquesado de Villadares que, en
1917, la vendieron a D. Manuel Riobó.
La II República
intentó expropiarla, para establecer allí una colonia de vagos y maleantes y aplicar
la ley de Reforma Agraria, lo que provocó el suicidio de su propietario, a
pesar de ser de convicciones republicanas.
En 1943, fue
expropiada por el Gobierno, abonando un justiprecio a los herederos de Riobó y,
en 1982, fue transferida a la Xunta de Galicia, a pesar de lo cual sigue sin resolverse
el problema de sus habitantes, que siguen teniendo la consideración de colonos,
sin ser propietarios ni de sus casas ni de las tierras que cultivan.
En 1848, el sexto marqués de Valladares
construyó una capilla, dedicada a San Joaquín, cumpliendo una promesa que había
efectuado. En torno a ella, actualmente en mal estado (aunque va a ser
restaurada), se encuentra el cementerio. Hay un templo nuevo, situado en O Curro,
el núcleo principal de la isla, bajo la misma advocación, en el que destacan los
azulejos de su fachada.
En la isla se
encuentra un faro, inaugurado en 1902, sobre la base de otro anterior, construido
en 1868. Curiosamente, es uno de los pocos faros de España que continúan siendo
atendidos por fareros, que disponen de un buen edificio, en el que se ha construido
una sala museo en la que se conserva el patrimonio histórico del servicio desde
sus inicios.
Para quien esto
escribe, la isla está asociada al recuerdo de las navegaciones que, a bordo de
los buques de la Escuela Naval Militar, realizábamos hasta allí, en el
transcurso de los pequeños cruceros de instrucción que constituían nuestras
primeras experiencias náuticas.
Formando parte del mismo
archipiélago se encuentra, como hemos comentado, la isla de Onza que tiene una
superficie de 32 hectáreas, siendo su cota más alta de 68 metros. Está
deshabitada y en ella anidan muchas aves marinas.
Su nombre está
asociado a la tragedia acaecida el 23 de octubre de 1952, cuando el remolcador RA-1
Cíclope, adscrito a la Escuela Naval Militar, regresaba a su base, en medio
de un fuerte temporal, arrastrando un blanco utilizado en práctica de tiro.
A la altura de
la isla, le fallaron las máquinas y terminó embarrancando, ocasionando la
muerte de siete hombres de los que componían su dotación. Entre los fallecidos
se encontraba el comandante, un contramaestre y un sanitario.
El buque había
sido botado en Glasgow en 1919, con el nombre de St. Clement. Tenía
43,50 metros de eslora y 8,85 de manga, siendo adquirido por la Armada en 1921.
Durante su vida activa realizó destacados servicios. En el desembarco de
Alhucemas remolcó a las barcazas en las que iban las tropas hasta la playa. En
1929 fue quien remolcó al histórico submarino Peral, desde La Carraca a
Cartagena.
A comienzos de
la guerra civil, cuando lo mandaba el que más tarde sería Almirante de la flota
republicana D. Miguel Buiza, fue hundido en Cartagena por la aviación nacional.
Tras ser reflotado, en 1942 fue destinado a la Escuela Naval Militar.









No hay comentarios:
Publicar un comentario