jueves, 28 de mayo de 2026

Islas de Galicia X

         Llegamos hoy a la ría de Vigo que la cierran las islas Cíes que, en 1980 fueron declaradas Parque Natural, por su alto valor ecológico y, en 2002, fueron integradas en el Parque Nacional de las Islas Atlánticas de Galicia, del que forman parte, además, las islas de Ons, Sálvora, Noro, Vionta, Cortegada y Malveiras, a las que nos hemos referido en días anteriores. Se pretende ahora que sean declaradas Patrimonio de la Humanidad.

 

         El archipiélago lo integran tres islas: La isla de Monteagudo o isla Norte, la isla de Faro o isla del Medio y la isla de San Martín o isla Sur. La primera de ellas tiene una superficie de 179,50 hectáreas¸ la del Faro tiene 106,60 hectáreas y la de San Martín 145,50 Ha.

 


         La isla de Monteagudo y la del Faro han terminado unidas por un arenal que forma la playa de Roda, elegida por el periódico The Guardian como la mejor playa del mundo. No obstante, también hay un dique que permite la comunicación entre ambas islas.


         Las islas estuvieron habitadas desde la antigüedad, aunque no son muchos los testimonios encontrados, salvo la referencia al enfrentamiento que Dión Casio relata, entre Cayo Julio César y los lusitanos del monte Herminius, a los que tuvo que someter por hambre al no poder desembarcar en las islas donde se habían refugiado.

         Alfonso III las donó al arzobispo de Compostela y allí se establecieron dos monasterios, dedicados a San Esteban y San Martín, así como un núcleo de población que ha pervivido hasta nuestros días.

         Históricamente, las islas han sido una zona muy peligrosa para la navegación y, en torno a ellas, se han producido muchos naufragios. Desde 1984, son propiedad de la Xunta de Galicia y un importante de atracción turística.

 


         En la isla de Monteagudo hay un camping, muy próximo a la playa de Rodas, con capacidad para 800 plazas, que cuenta con tiendas ya instaladas y una zona para las que llevan los visitantes.

 

         En esta misma isla se encuentra el faro do Peito, construido en 1904 y que, actualmente, funciona con placas solares. Sirve para indicar la entrada a la ría de Vigo, junto con los faros en funcionamiento de la península do Morrazo (localizados justo enfrente). 



         La isla de Medio es conocida desde el siglo XIX como isla do Faro, por el que fue construido, entre 1881 y 1853, en el monte de San Estevo y que es el faro de las Cíes por excelencia. Es uno de los más antiguos de Galicia, aunque ha sufrido sucesivas mejoras.

         Su construcción se realizó a llevó a cabo a petición del cónsul inglés en Galicia, que se dirigió al Ministerio de Estado exponiendo que era necesario para facilitar el acceso a puerto de los buques de la Compañía Peninsular y Oriental de Vapores ingleses de Vigo.

         Situado a 178 metros de altura, a él se accede por un impresionante camino en zigzag con diez curvas, cuyo recorrido debían hacer todos los días los niños y niñas de la isla para asistir a las clases que les daba el farero.

         Junto a él estaba la vivienda, ya desaparecida, donde residían los encargados de su mantenimiento, en condiciones extremadamente duras, ya que el agua disponible era la que podían recoger cuando llovía.


         En la isla se encuentra el Centro de Visitantes de las Cíes, instalado en un antiguo almacén de artillería, construido en el siglo XIX sobre las ruinas del monasterio de San Esteban. En su interior se muestra una exposición sobre la fauna y la flora del archipiélago, pero abre sólo por las tardes en temporada alta. 


         Allí también se encuentra el faro da Porta o de Punta Canabal, que marca el camino entre la isla del Medio y la de San Martiño. Instalado en 1918, es una torre cilíndrica de piedra que ahora funciona con energía solar.


         La isla menos visitada, por las restricciones impuestas es la de isla de San Martiño, a pesar de que cuenta también con hermosas playas y abundantes árboles y vegetación.

 


        En la isla existió un monasterio eremitorio fundado en el siglo VI, del que no quedan restos. Sí los hay de antiguas construcciones, como una fábrica de salazón o un molino, ambas derruidas.

 

         Hay también varias viviendas, una de ellas habitada. Una parcela privada, con dos puntos de amarre y algunas construcciones, fue puesta a la venta por un millón de euros, sin que, al parecer, haya llegado a ser adquirida, aunque hubo personas interesadas en edificar allí un hotel, cosa imposible de ser autorizada.

 


         En la isla se encuentra el faro dos Bicos, situado a 131 metros de altitud, con una linterna roja que facilita el acceso a los buques procedentes de la costa portuguesa, complementado por el que existe en el islote Boeiro o Agüeiro.


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