Terminamos el recorrido por las islas del litoral gallego en la ría de Vigo, donde, además de las que ya hemos comentado, se encuentran dos islas, unidas por un puente. Se trata de las islas de San Simón y de San Antón, declaradas Bien de Interés Cultural en 1999.
Ambas islas
pertenecen a la parroquia de Cesantes, en el municipio de Redondela. Tiene aproximadamente
2,7 hectáreas y cuenta con una dilatada historia.
Fue un centro
monástico, desde la Edad Media, ocupado por diferentes órdenes religiosas. Su
pasado fue cantado por varios poetas, que son recordador en la Plaza de los
Poetas del Mar: el trovador Mendinho, Martín Códax y Johan de Cangas.
Pero, el monumento
más famoso es el dedicado al escultor Julio Verne que situó en este lugar a su Nautilus,
en busca de los tesoros perdidos tras la batalla de Rande. Sobre un alto
pedestal se alza la figura del escritor y, bajo él, dos buzos sumergiéndose para
tratar de localizar el legendario tesoro. La placa que había allí, tras sufrir
un ataque vandálico, fue llevada al interior de la isla.
En la isla se
encuentra la iglesia o capilla de San Pedro, restaurada en el siglo XIX, en
cuyo interior se venera la imagen del Apóstol, que carece de manos, dado que,
según la leyenda, le fueron amputadas por Drake, cuando asaltó la isla en 1589.
Uno de los
episodios más importantes acaecidos allí tuvo lugar en 1702, cuando una flota
combinada anglo holandesa, durante la Guerra de Sucesión, trató de capturar a
la flota de Indias, que se refugio en la ría. Aunque la mayor parte de los
bienes que transportaba pudieron salvarse, ha permanecido viva la leyenda de
que, parte de ellos, siguen sumergidos en las aguas.
En 1838, fue
creado un lazareto, paralelo al de la isla de San Antón, aunque el primero era
para llevar a cabo la cuarentena las tripulaciones que llegaban a Vigo,
mientras que el segundo acogía a casos ya declarados.
Funcionó hasta
1927 y, tras la Guerra Civil, se convirtió en centro de internamiento de presos
políticos y, posteriormente, sus edificios fueron utilizados como colonia de
vacaciones para las familias de la Guardia de Franco, dejando de utilizarse,
tras la tragedia acaecida en 1950, cuando zozobró una lancha, demasiado cargada,
muriendo 43 personas que iban a bordo. Aún volvió a abrirse en 1952 para servir
cono Hogar para la formación de huérfanos de marineros.
Actualmente, merced
a la iniciativa de César Portela, se ha convertido en la “Isla del Pensamiento”,
un centro cultural y de la memoria, con numerosas actividades.
Es también
lugar de referencia turística para muchos visitantes, que disfrutan con sus
edificios restaurados y hermosos paseos, como el de los Buxos (de boj), formado
por árboles de boj centenarios que se arquean formando un túnel sombreado sobre
el camino.
Unida a la
anterior por el puente, al que hemos hecho referencia, se encuentra la isla de
San Antonio, de menor superficie que la de San Simón, pues cuenta con 1,2 hectáreas.
Allí se encontraba el lazareto sucio, aislado del otro. El edificio, ahora
restaurado, sirvió de cárcel para presos políticos en la posguerra y luego fue
utilizado por la Organización Juvenil Española.
Finalizamos haciendo
referencia a las islas Estelas, situadas frente a la península de Monteferro (Nigrán).
Se trata de un archipiélago integrado por la isla Estela de Dentro, de 9,6
hectáresa, la isla Estela de Fuera con 7 hectáreas y los islotes conocidos como
As Serralleiras y varios peñascos.
Declaradas Zona
Especial de Conservación, no están habitadas. Cubiertas de vegetación, sirven
de refugio a muchas aves marinas.











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