Recientemente, D. Juan María de Ojeda nos trajo un impreso estampado en seda, en el que se daban a conocer las conclusiones presentadas por fray José Varela, religios trinitario en su graduación.
Antes de darlo a conocer, tras
estudiarlo, queremos recordar otros impresos similares de los que dimos noticia
en este blog, en 2016. Uno de ellos es el de las conclusiones públicas,
presentadas por D. Casimiro Custardoy, al finalizar sus estudios superiores, en
1821.
Se trata de una
hoja de 62 x 42 cm., impresa en Zaragoza, por Francisco Magallón, cuyo interés,
para nosotros, radica en que la defensa fue efectuada en el convento de San
Francisco de Borja, bajo la dirección de Fray Pascual Gonzalbo o Gonzalvo.
Aunque no incluimos a este
religioso en nuestro Diccionario Biográfico, reunía méritos suficientes
para ello, por su prestigio intelectual y su contribución a la educación en
nuestra ciudad.
Nacido en 1784,
profesó en la orden franciscana y cursó estudios en la Universidad de Zaragoza,
tras haber obtenido por oposición una beca en el Colegio de San Diego de esa
ciudad. Graduado en Teología Moral, Escolástica y Canónica, tras haber superado
brillantemente una nueva oposición fue nombrado Lector de Filosofía,
desempeñando este cometido, durante cinco años, en el convento de Borja donde,
en ese momento, se cursaban estudios superiores.
Después fue nombrado Lector de
Teología y pasó a Huesca, en cuyo convento ejerció como Lector de Prima.
Sucesivamente obtuvo los grados de Bachiller en Filosofía y Teología, así como
el Doctorado. Fue catedrático de Teología, de Humanidades y de Filosofía,
optando en 1833 a la cátedra de Instituciones Teológicas de la Universidad de
Huesca. El 1 de octubre de 1850 fue el encargado de pronunciar la lección
inaugural del curso en la Universidad de Zaragoza, donde por entonces
desempeñaba la cátedra de Religión y Moral, siendo además Director de
“Instituto adjunto a la citada universidad”. El que se le citara como
“presbítero” junto con sus títulos académicos parece indicar que, tras la
Desamortización había pasado a ser sacerdote secular.
El impreso tiene
el valor añadido de incluir un bonito grabado de la Inmaculada Concepción, tan
querida por la orden de San Francisco, realizado por Mateo González, el mejor
grabador de su época.
La Virgen,
coronada de estrellas, pisa a la serpiente y tiene a sus pies a la luna. La
rodean pequeños angelotes, alguno de los cuales porta los símbolos de las Letanías
lauretanas.
Ese mismo año,
dimos a conocer otros impresos similares, aunque sobre seda, que fueron localizados
por el Dr. Aguilera Hernández en el convento de Santa Clara, de los que
volveremos a dar noticia en otro artículo.



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