sábado, 27 de junio de 2026

Impresos singulares

 

Recientemente, D. Juan María de Ojeda nos trajo un impreso estampado en seda, en el que se daban a conocer las conclusiones presentadas por fray José Varela, religios trinitario en su graduación.

Antes de darlo a conocer, tras estudiarlo, queremos recordar otros impresos similares de los que dimos noticia en este blog, en 2016. Uno de ellos es el de las conclusiones públicas, presentadas por D. Casimiro Custardoy, al finalizar sus estudios superiores, en 1821.

         Se trata de una hoja de 62 x 42 cm., impresa en Zaragoza, por Francisco Magallón, cuyo interés, para nosotros, radica en que la defensa fue efectuada en el convento de San Francisco de Borja, bajo la dirección de Fray Pascual Gonzalbo o Gonzalvo.

Aunque no incluimos a este religioso en nuestro Diccionario Biográfico, reunía méritos suficientes para ello, por su prestigio intelectual y su contribución a la educación en nuestra ciudad.

         Nacido en 1784, profesó en la orden franciscana y cursó estudios en la Universidad de Zaragoza, tras haber obtenido por oposición una beca en el Colegio de San Diego de esa ciudad. Graduado en Teología Moral, Escolástica y Canónica, tras haber superado brillantemente una nueva oposición fue nombrado Lector de Filosofía, desempeñando este cometido, durante cinco años, en el convento de Borja donde, en ese momento, se cursaban estudios superiores.

Después fue nombrado Lector de Teología y pasó a Huesca, en cuyo convento ejerció como Lector de Prima. Sucesivamente obtuvo los grados de Bachiller en Filosofía y Teología, así como el Doctorado. Fue catedrático de Teología, de Humanidades y de Filosofía, optando en 1833 a la cátedra de Instituciones Teológicas de la Universidad de Huesca. El 1 de octubre de 1850 fue el encargado de pronunciar la lección inaugural del curso en la Universidad de Zaragoza, donde por entonces desempeñaba la cátedra de Religión y Moral, siendo además Director de “Instituto adjunto a la citada universidad”. El que se le citara como “presbítero” junto con sus títulos académicos parece indicar que, tras la Desamortización había pasado a ser sacerdote secular.


         El impreso tiene el valor añadido de incluir un bonito grabado de la Inmaculada Concepción, tan querida por la orden de San Francisco, realizado por Mateo González, el mejor grabador de su época.

         La Virgen, coronada de estrellas, pisa a la serpiente y tiene a sus pies a la luna. La rodean pequeños angelotes, alguno de los cuales porta los símbolos de las Letanías lauretanas.

         Ese mismo año, dimos a conocer otros impresos similares, aunque sobre seda, que fueron localizados por el Dr. Aguilera Hernández en el convento de Santa Clara, de los que volveremos a dar noticia en otro artículo.


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