sábado, 27 de junio de 2026

Los archivos de nuestro Centro XV

         Continuamos con la reseña de los importantes fondos de periódicos de los siglos XVIII y XIX que conservamos como depósito, procedentes de la casa San Gil. Hoy comentamos el Memorial Literario o Biblioteca Periódica de Ciencias y Artes, una destacada publicación periódica española fundada originalmente en 1784, pero que reapareció, con nueva numeración en 1801. Precisamente, de esa etapa, disponemos de los primeros 29 ejemplares.

         Su primera época había acabado en enero de 1791, al afectarle la real resolución de 24 de febrero de ese año, que provocó la desaparición de la prensa española, a excepción de los periódicos oficiales.

         La retomaron, en 1801, los aragoneses afincados en Madrid Joaquín Ezquerra, catedrático latinista y Pedro Pablo Trullenc, que ocupaba el importante cargo de Portero del Consejo de Castilla. Eran los mismos que, en 1784, la habían fundado, con el apoyo del conde de Floridablanca y Pedro Rodríguez.

         Rompiendo con los esquemas, hasta entonces vigentes en las revistas periódicas, publicaba artículos sobre prácticamente todos los asuntos relacionados con la cultura, la ciencia y el arte, de historia de la literatura (española, francesa, etc.), historia natural, técnica, química, botánica, geografía, biografía, estadística, demografía, meteorología, educación, medicina, cirugía, anatomía, higiene, agricultura, política, moral, religión, filosofía, antigüedades, viajes, innovaciones y descubrimientos, legislación, anécdotas, poesía (lírica, didáctica, moral, etc.), novedades bibliográficas, memorias de las academias, ensayos, reseñas de arte, espectáculos, entre otros asuntos.

         Desapareció en 1808, coincidiendo con el inicio de la Guerra de la Independencia. Se había venido publicando en octavo, con un contenido de 160 páginas que posteriormente se redujeron a la mitad, y también modificó sus dimensiones. 

 

         Los almanaques eran unas publicaciones de gran difusión, en las que, junto con el calendario, se incluían noticias referidas a astronomía y geografía, junto con información sobre la organización política y militar de España, así como otros datos curiosos.

         En los fondos que venimos comentando hay varios. Entre ellos el Almanaque Popular de España que editaba el establecimiento tipográfico de Mellado, en Madrid, de los que conservamos los de los años 1844 y 1845, con 198 y 128 páginas respectivamente.


         Del año 1845 tenemos también el Almanaque Ilustrado y Profético que editaba la imprenta de R. Campoamor y, que como su nombre indica, incluía pequeños grabados y uno de mayor tamaño de Isabel II, en las primeras páginas. También aparecían datos sobre los soberanos de todas las naciones y unas “profecías” más bien jocosas.

 

         También conservamos el Almanaque Popular de España, para ese mismo año de 1845. En este caso, impreso en la Sociedad de Operario del mismo Arte, lo que viene a demostrar la amplia difusión de este tipo de publicaciones y el interés que, en esos años, despertaron en Borja, algo llamativo.

         Este último almanaque que comentamos tenía 158 páginas en su primera parte, con amplia información sobre las más diversas materias, algunas tan llamativas como las declinaciones latinas; la cronología de los reyes de España y de los Papas; pesos y medidas, monedas de todos los países; datos geográficos de España y Europa y el Estado Militar de España.

         La segunda parte, con 62 páginas, informaba sobre el concepto de Estado, el poder parlamentario, la Constitución, la situación de la Iglesia en España, sobre los bancos y, finalmente, sobre la clase proletaria.


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