El pasado viernes, nos desplazamos hasta Tabuenca para asistir a la conferencia que, sobre la devoción a la Virgen del Niño Perdido, pronunció D. Albert Ventura Rius, párroco de Las Alquerías del Niño Perdido, el cual nos había invitado expresamente.
La conferencia
tuvo lugar en la primera ermita dedicada a esta advocación mariana, que es Patrona
de Tabuenca, ahora convertida en salón cultural. A ella asistieron, como
muestra esta foto, un buen número de personas, que llenaron completamente el
salón.
Fue una conferencia
sumamente interesante que quiso enmarcar en tercer centenario de la presencia
de esta devoción en Tabuenca y en el 270º aniversario de la construcción de su
primera ermita.
D. Albert, tras
investigar en el archivo parroquial de Tabuenca, relaciona la llegada de esta
devoción a la villa, con la figura de fray Francisco de San José, un agustino
procedente del convento de Borja que fue regente de la parroquia durante algunos
años.
En la
conferencia ofreció datos muy interesantes sobre esta advocación que, en su origen,
era denominada “Virgen de los Niños Perdidos”, siendo venerada en un orfanato
valenciano, fundado por San Vicente Ferrer. Pasó después a ser conocida como “Virgen
del Niño Perdido”, cuando aquel establecimiento desapareció.
También sufrieron
alteraciones sus atributos. El más habitual era un pajarillo que sostenía la
Virgen y el Niño intentaba acariciar. Luego, se introdujo una flor o ramos de
flores en las manos de la Virgen, pero no desapareció del todo el ave, que,
como demostró el conferenciante no es una paloma.
Las representaciones
posteriores, en algunos lugares, muestran a la Virgen señalando a su Hijo entre
los doctores del templo, aludiendo al pasaje evangélico del Niño Perdido y
hallado en el templo.
Hizo alusión a otras imágenes conservadas en nuestra comarca. Concretamente, en el convento de Santa Clara de Borja, en la ermita de San Miguel de Talamantes, a las que corresponden las dos primeras fotos, y a la que se venera en una hornacina de Mallén, de la que no teníamos referencia hasta que, hace algún tiempo, nos la señaló.
Y, por
supuesto, destacó la importancia del culto que, en Tabuenca, recibe esta imagen,
que no es la primitiva, dado que ha sido robada en dos ocasiones, suceso que tuvo
un gran impacto en los medios de comunicación.
Comentó otras
muchas cosas, relacionadas con la Virgen y Tabuenca, entre ellas, la indulgencia
plenaria concedida por el Papa Pío IX, a instancias de D. Miguel Cuartero
Sanjuán, un tabuenquino que se había desplazado a Roma, formando parte de la
peregrinación española, en apoyo del Pontífice, cuando fue despojado de sus
estados.
Fue, en suma,
un acto que fue seguido con gran interés, a pesar de que su duración excedió la
que suele ser habitual en estos casos. Pero, mereció la pena. No queremos dejar
de destacar que la Virgen del Niño Perdido es Patrona, además de Tabuenca, de
las localidades castellonenses de Caudiel y de Las Alquerías del Niño Perdido,
donde es párroco D. Albert, que propuso algún acto de hermanamiento con Tabuenca.













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