Eran poco más de las seis y media de la tarde, del 5 de enero, cuando la Policía Local daba inicio a la Cabalgata de Reyes de Borja, un desfile digno que lleva la magia de esa noche a todos los niños y mayores que lo esperan con ilusión.
A pesar del frío de la noche, aunque no mayor que el de otros años, según los expertos, había bastante gente contemplando el recorrido.
En primer lugar,
marchaba la Banda de Cornetas y Tambores de la cofradía de San Juan Evangelista,
con su carroza, dedicada a la Música, con bulliciosas notas musicales a bordo
de la misma.
Les seguía la
carroza de la Agrupación de Cornetas, Tambores y Bombos de San Sebastián y la
Verónica, representando un antiguo hogar, cuya chimenea arrojaba penachos de
humo y, al otro lado, una reproducción de la Fuente de las Canales.
También desfilaban todos los cabezudos de la comparsa y la
música de Excesso, precediendo a la carroza en la que iban Bog Esponja y otros
conocidos personajes. Al parecer, esta carroza ha sido objeto de mejora este
año.
Venía después
el Portal de Belén, rodeado de pastorcitos y con un travieso San José que
arrojaba toneladas de confetis, con una furia impropia del Santo Patriarca.
La estrella que
guiaba a los Magos iba rodeada de hermosos angelitos y, tras ella,
convenientemente abrigados marchaban los miembros de la Agrupación Musical
Borjana, con su directora al frente.
Y al final, las
bonitas carrozas de los tres Reyes: Melchor, Gaspar y Baltasar, con sus pajes y
las cajas cargadas de regalos. Cerrando la comitiva, Protección Civil que,
junto con Cruz Roja de la Juventud, contribuyó a la buena marcha de la cabalgata.
La cosa se
complicó a las puertas del Teatro Cervantes, en cuyo interior se había cedido
celebrar la recepción a los Reyes. Un gran número de personas se había congregado,
sin que pudieran entrar en su interior, para resguardarse del frío.
Poco a poco
fueron llegando las carrozas, bajando de ellas, con cuidado, quienes iban allí.
Entre el tumulto, la primera autoridad de la ciudad recibió a los Reyes y,
hasta que estos no accedieron al interior, no pudo entrar el resto de personas.
Ahí surgió otro
problema pues se intentó dirigir al público para que ocupará las butacas de
delante a atrás, resultando todo bastante complicado. Nos fuimos cuando algunos
se preguntaban si no hubiera sido mejor esperar todos a los Reyes sentados previamente
en las localidades.
Al final, los
niños recibieron sus regalos y los nacidos en el año unas bonitas canastillas.


















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