miércoles, 15 de abril de 2026

Cuando la Muela de Borja fue repoblada por primera vez

         D. Fernando Aguilar Rubio nos ha traído un documento especialmente interesante, descubierto por D. Enrique Arrechea, de Gestión Forestal del Gobierno de Aragón. Se trata del “Proyecto de Repoblación del monte denominado Muela Alta y Baja de Borja” y lleva fecha de 1896.

         Hasta ahora, siempre que hacíamos alusión a la repoblación del Santuario de Misericordia, nos referíamos a la realizada durante la Dictadura de Primo de Rivera, pero desconocíamos por completo la que, en ese año de 1896, inició el Distrito Forestal de Zaragoza. 

 

         El interés de este documento radica, tanto en la descripción de la forma propuesta para la repoblación, como en los antecedentes históricos que ofrece. Hasta ahora, la única noticia que teníamos sobre el estado de la Muela era la proporcionada por Rafael García quien, en su obra Datos Cronológicos, afirmaba que el 6 de agosto de 1738 se quemó completamente la Muela baja. Ramón Manuel Garriga en la historia del Santuario, que publicó en 1902, hace alusión a las plantas de diferentes especies que crecen en el monte, pero no hace la más mínima mención a la existencia de arbolado y, por otra parte, las fotografías que existen de esa época muestran un paisaje desolado en el monte.

         El proyecto que estamos comentando señala que las dos Muelas se encontraban “desprovistas de toda vegetación arbórea y arbustiva, presentando el aspecto de un extenso calvero”.

         Achacaba esa situación a los incendios provocados, en 1707 por el ejército austracista, y en 1811 por los franceses. Originalmente, afirma que estuvieron poblados de carrascas y encinas y material alto de coscoja, llegando a desaparecer “hasta en sus raíces los mermados restos del segundo incendio”.

         Habría que intentar documentar esos dos incendios, de los que no conocíamos su existencia, pero de lo que no cabe duda es que ambas Muelas estaban desprovistas de vegetación.

 

         Para paliar esa situación, el Ingeniero Jefe Faustino Bellido, proponía una serie de actuaciones, acompañadas del interesante plano que reproducimos.

         Para repoblar, se dividía la Muela Alta en 6 cuarteles en los que, sucesivamente, se iba a llevar a cabo la repoblación, iniciándola en el primero, que era el más cercano al Santuario. Para la Muela Baja proponía acotar una parcela para comprobar si era posible la repoblación espontánea.

         Descartada la repoblación con pinos, por la falta de suelo, optaba por realizarla con semillas de encina y de coscoja, en la proporción de dos de la primera por una de la segunda. Ante la imposibilidad de efectuar la siembra con arado, se llevaría a cabo manualmente, por medio de una persona adulta que cavaría los hoyos con azada para que, en ellos, un peón joven depositara las semillas, cubriéndolas con una azadilla.

         Como complemento de lo anterior, se creaba un vivero, en terrenos cedidos por el Ayuntamiento para, con las pequeñas encinas crecidas en él, se repusieran los fallos habidos en la repoblación. También se propuso la construcción de una casa, de cierta importancia para los guardas de la repoblación y para los ingenieros que la visitasen: una casa forestal, como las existentes en otros lugares.

         La pregunta que surge, inmediatamente, es si todo ello llegó a realizarse y si esa casa fue construida, porque lo cierto es que, en 1928, la situación apenas había variado y, entonces, se optó por el pino. Distinto es el caso de la Muela Baja donde hemos conocido en su parte superior la existencia de abundantes carrascas, mientras que sus laderas fueron repobladas con pino en la década de los años 50 del pasado siglo.

         En cualquier caso, el documento que nos ha traído D. Fernando Aguilar, merece ser estudiado a fondo, analizando los detalles que el plano ofrece sobre las propiedades que rodeaban ambas Muelas.


No hay comentarios:

Publicar un comentario