El tiempo había mejorado sensiblemente cuando, ayer, a la una de la tarde, salía por el pórtico de Santa María la comitiva del Pregón, para invitar a todos a participar en el Entierro de Cristo, que iba a dar comienzo a las siete y media de la tarde.
Encabezaba el
cortejo el macero, que recordaba al del antiguo cabildo, seguido por la bandera
negra del Entierro de Cristo, que porta la cofradía de San Bartolomé.
Le seguía la
banda de Cornetas, Tambores y Bombos de la cofradía de San Juan Evangelista,
que contribuye a dar brillantez a esta ceremonia.
Tras los representantes
de todas las cofradías borjanas, desfilaban los miembros de la cofradía de las
Almas que es la que, desde el siglo XIX, se encarga de la organización del
Entierro de Cristo y, por ende, del Pregón.
Se canta por
vez primera en el pórtico, antes de iniciar el recorrido por las plazas y
calles de la ciudad. Tras el redoble del tambor y el toque de atención con la
corneta, se entona el tradicional canto. Un año más, corrió a cargo de Mariano
Irache Cabañero que, como nos comentó, viene haciéndolo desde que tenía once
años.
Este es el texto: “Devotos
fieles cristianos,/ amigos de Jesús Nazareno,/ Hijo de María Santísima, que
acaba de morir/ por la Redención del mundo,/ acudiréis a las siete y media de
la tarde/ a solemnizar su Entierro,/ a llorar al pie de la Cruz nuestros
pecados./ Pater noster, Ave María”.
Tras el rezo de
las oraciones indicadas, un redoble de tambos anuncia el inicio de la marcha de
la comitiva, comenzando a tocar la banda de la cofradía de San Juan, en medio
del silencio de las personas que presencian su paso, lo que le confiere gran solemnidad.
La siguiente
parada fue en la plaza del Mercado, donde volvió a repetirse el canto del
Pregón con el mismo ceremonial y así, sucesivamente, en las diferentes plazas
borjanas.














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