viernes, 10 de abril de 2026

Libros recibidos 976

         Otro de los libros que nos ha donado D. José María Otero de Navascués es el que lleva por título Al servicio de ambas Majestades. El gobierno del Maestre de Campo José García de Salcedo en la Nueva Vizcaya (1671-1676), del que es autor el Dr. D. Juan Ramón de Andrés Martín, Doctor en Historia por la UNED y Profesor Titular de la Universidad Panamericana de Guadalajara (México).

         Este ilustre militar nació en Milagro, localidad navarra donde edificó el magnífico palacio que, en la actualidad, es propiedad de D. José María de Otero de Navascués. Su vida como militar estuvo jalonada de hechos de armas de extraordinaria importancia, en los que siempre sobresalió por su valentía y preparación, tanto en tierra como en la mar.

         Pero, la obra que comentamos se centra en su etapa como Gobernador de Nueva Vizcaya, un territorio al norte de México, del que tomó posesión en marzo de 1671 y en donde, como señala el título de la obra sirvió a las dos Majestades, Dios y el Rey, acertada síntesis de la labor de un hombre que representa a quienes consagraron su vida al desarrollo de los territorios que les fueron encomendados y a la protección de sus pobladores, algo muy alejado de esa visión, tan de moda ahora, de españoles saqueando las riquezas y esclavizando a los indios.

         Porque, García de Salcedo tuvo que enfrentarse a los retos que planteaba un territorio muy complicado, sometido a constantes ataques por indios hostiles que, más tarde el cine haría famosos, y donde también se sucedían las crisis de abastecimiento, como la que tuvo que hacer frente, atajando el hambre. Se esforzó en mantener la paz y, de manera especial, fue un defensor de los indios, protegiéndolos de los encomenderos, gentes deseosas de medrar, a costa de los pobladores, que también los hubo, aunque la Corona fue siempre proclive a corregir esos abusos y, en este sentido, García de Salcedo fue un buen instrumento de esa política.

         Además, procuró favorecer la evangelización, con la ayuda de franciscanos y jesuitas, porque servir a Dios era, para él, tan importante o más que hacerlo con a favor del Rey.

 

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