Continuamos el recorrido por las pequeñas islas e islotes que rodean Ibiza. Nos detenemos en Sa Conillera, que es el islote más grande de las Pitiusas, ya que tiene una longitud máxima de algo más de dos kilómetros y una superficie de unas cien hectáreas. Se encuentra en la bahía de Portmany.
Aunque pudiera
parecer lo contrario, su nombre no guarda relación con los conejos que habitan allí,
sino que procede del latín cunicularia, que se aplicaba a los lugares
con abundantes cuevas y galerías, que son muy abundantes allí.
En la isla existe un faro, construido
a mediados del siglo XIX, en el que vivían los fareros encargados de su
mantenimiento, hasta que, en 1971, fue automatizado, como otros muchos.
En la isla se han realizado
excavaciones arqueológicas y, en 2015, fueron halladas tumbas con restos
humanos datados en el siglo XVI. Eran tres adultos jóvenes, que presentaban marcas
de cortes en los huesos y heridas de bala, por lo que ha supuesto que pudieran
corresponder a piratas muertos en combate.
La isla forma parte de un paraje
protegido, ya que allí se crían distintos tipos de aves y no se puede acceder a
ella sin un permiso especial de las autoridades.
La isla d’en
Calders está situada en el norte de Ibiza. Se encuentra en la parroquia de Sant
Miquel, lindando con Sant Joan. Tiene forma de “C”.
El conjunto de Ses
Margalides está formado por dos islotes de diferente tamaño, situado frente a
la costa de Ses Balandres. El más pequeño lleva el nombre de Picatxo y apenas
emerge del mar. El mayor, conocido con el nombre de Sa Foradada, está separado
del anterior por un estrecho de apenas 14 metros de profundidad.
Tiene forma de
media luna y una altura de 39 metros. En el centro, un arco permite el paso de
un lado a otro del islote y es que le ha dado el nombre.
Otro islote,
apenas separado de la costa de Ibiza es el de Punta Grossa. Se trata de una
formación rocosa sin ningún tipo de vegetación.
En el marco del Plan de 1847, fue
edificado allí un faro, cuya construcción planteó numerosos problemas. Fue inaugurado
en 1870, pero inmediatamente se comprobó que su ubicación no era adecuada, como
habían señalado con anterioridad algunos especialistas. Se decidió reemplazarlo por otro ubicado en la
isla de Tagomago, al que hicimos referencia y fue abandonado en 1916. De él queda
el edificio en ruinas.
L'illot des Canaret es un pequeño
islote situado frente a la cala del mismo nombre en el norte de Ibiza. Tiene
una longitud de 70 metros y una anchura máxima de 35, estando separado de la
costa por un pequeño estrecho de apenas cinco metros.
Es conocido por el hecho de que, un
agricultor de la zona, lo utilizaba para conserva en él a sus gallinas y
conejos.
Finalizamos con
una referencia al islote de Cap Bernat, situado frente a la playa de Benirrás,
del que se afirma que es uno de los parajes más fotografiados por los turistas.
Tiene una
altura de 27 metros y hay quienes lo escalan para lanzarse al mar, al menos desde
la plataforma más baja. Por su forma, en ocasiones se le conoce con el nombre
de Carall, teniendo en cuenta el significado de esta palabra en catalán.












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