D. José María Otero de Navascués Domínguez, nos ha donado una interesantísima biografía de su padre D. José María Otero Navascués, publicada por la Sociedad Nuclear Española, que lleva por título José María Otero Navascués. Un marino comprometido con el desarrollo nuclear de España, de la que es autor Carlos Pérez Fernández-Turégano.
Nos ha hecho
una gran ilusión, dada la vinculación de la familia Otero de Navascués con
nuestra ciudad, así como por la amplia información de este personaje que el
autor, compara con los grandes marinos científicos del pasado.
Porque D. José María,
perteneciente s un esclarecido linaje, en el que fueron muchos los miembros de
la familia que abrazaron la carrera militar, ingresó en la Escuela de
Artillería de la Armada, donde se graduó como ingeniero, con el número 1 de su
promoción.
Inicialmente
destacó por sus estudios de Metalurgia y, más tarde, de Óptica, pero sus
visitas al extranjero y su perspicaz visión le hicieron percatarse de la importancia
de la energía nuclear en el futuro y, a ella, dedicó la práctica totalidad de
su vida.
Fue el creador
y Presidente de la Junta de Energía Nuclear, desde la que creó un grupo de jóvenes
investigadores que fueron los continuadores de su obra, entre ellas el ilustre científico
borjano D. Carlos Sánchez del Río Sierra.
Pero, la figura
de Otero Navascués tuvo también una gran proyección internacional, siendo objeto
de numerosas distinciones. Pero, junto a la energía nuclear, hay otras
disciplinas en las que también destacó, como la Metrología o la Óptica.
De todo ello y
de muchas cosas más, da amplia información el autor de la obra que es Doctor en
Derecho por la Universidad San Pablo CEU, en la que es profesor agregado de Derecho
Español.
A través del libro,
hemos podido conocer muchos aspectos de la biografía de quien fue
Contralmirante Honorario de Armada y miembro de la Real Academia de Ciencias
Exactas, Físicas y Naturales, de la que llegó a ser Director uno de los jóvenes
que había formado, el Prof. Sánchez del Río.
Nos ha interesado
especialmente, su etapa durante la guerra civil en la que, tras huir de Cartagena,
halló protección en la embajada de Noruega en Madrid, donde conoció a su futura
esposa, también refugiada en ella. Además, la II Guerra Mundial le sorprendió en
Alemania, desde donde pudo regresar a España, tras superar grandes dificultades.
De su
matrimonio, con aquella joven que conoció en la guerra, nacieron 14 hijos,s
siendo Javier el menor de ellos y actual propietario del palacio familiar de
Borja, así como el que adquirió en Milagro (Navarra), del que hablaremos en
otra ocasión.

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