domingo, 5 de abril de 2026

Ligeras modificaciones en el Entierro de Cristo

         El Entierro de Cristo es la ceremonia cumbre de la Semana Santa borjana, que se viene representando desde 1746. Como el resto de nuestras procesiones ha experimentado una sensible mejora en el transcurso del tiempo. En la actualidad, la elevada participación de las cofradías y labor desarrollada por quienes se encargan de su organización merece ser destacada. Pero ello no obsta para que sea posible mejorar algunos detalles, con el fin de mantener el orden y significado original.

 


         Este año, por ejemplo, encabezaba la comitiva la Bandera Negra del Entierro de Cristo, que lleva la cofradía de San Bartolomé, pero precediéndola debían ir el macero y los heraldos que, sin embargo, sí salieron en el Pregón, donde no solían participar.

 



         Sigue, a continuación, la cofradía de San Juan Evangelista, con su paso que es portado a hombros. En su origen, San Juan formaba parte del llamado “Duelo del Señor” que marchaba tras el arca, pero cuando se introdujo su banda de cornetas, la primera que hubo, fue llevado a la cabecera de la procesión, para que su música no alterara el recogimiento propio de la misma, acompañada por el canto del Miserere.






         Este año, hemos podido comprobar gratamente que se ha recuperado el número de niños que portan las llamadas “Insignias de la Pasión” o “Arma Christi”, esa serie de instrumentos asociados a los sufrimientos del Señor. Pudimos ver, entre otros, la Cruz, el látigo con el que lo azotaron, la corona de espinas, el martillo y los clavos, la caña con la esponja, la lanza que le atravesó el costado o la escalera con la que bajaron su Cuerpo de la Cruz. Un dato muy positivo, dado que, en ocasiones anteriores, su número se había reducido considerablemente.

 


         Un paso especialmente llamativo es el de la Muerte, un esqueleto que porta una guadaña, con la expresión “A nadie perdono” y que, como símbolo de su poder, tiene a sus pies, una tiara, corona, mitra y el globo terráqueo.

         Habitualmente, este paso sale de la colegiata por el pórtico y es el único al que los alabarderos rinden honores especiales. Pero, en esta ocasión, se incorporó a la comitiva desde la plaza de Santa María, desvirtuando su significado.

 

         Tras la Muerte y asociada a ella, desfilan dos encapuchadas que llevan en sus manos un cráneo real y una bandeja de ceniza, recordando el final que espera a todos los que contemplan su paso.




         El significado universal del drama de la Pasión se pone de manifiesto a través de los estandartes que representan a la doce Tribus de Israel, los cuales son portados por la cofradía del Carmen.

 



         Tras la representación introducida en época no muy lejana de la Samaritana, la cofradía de San Antón desfila con el paso del Descendimiento. Es de producción industrial y viene a recordar a otra ceremonia que se representaba en Borja, antes del Entierro de Cristo, la del Descendimiento. Aún se conserva la Cruz utilizada en el claustro de Santa María y, en Ambel, se sigue representando.

 

         Marchan después dos jóvenes que representan a la Paz y la Justicia, la primera con una palma y la segunda con espada. Ambar van coronadas y sostienen un paño con la inscripción “Iustitia et Pax osculatae sunt” (La Justicia y la Paz se besan), correspondiente al salmo 85 de la Vulgata (84 en otra versión), en el que también se indica “La justicia irá delante de él”, como así ocurre en esta comitiva.

 

         Destacábamos antes el significado universal de la Pasión, a través de las Doce Tribus de Israel, reforzado por los estandartes que rodean al arca, representando a las “Cuatro Partes del Mundo”: Europa, Asia, África y América, que lleva la cofradía de San José. Por delante de ella iba la Cruz Parroquial.

 



         El arca con el Cuerpo yacente de Cristo es el elemento fundamental. Marcha descubierta, dado que su sellado se llevará a cabo en la plaza de España y, a la salida del templo, los alabarderos le rinden honores y le dan escolta.

 


         Tras el arca desfilan dos de los estandartes de las Partes del Mundo y el palio negro. Es preciso recordar que esta imagen tiene el privilegio de desfilar bajo palio y, bajo él, tiene lugar la ceremonia de sellado del arca.



Inmediatamente después iba el Centurión con los dos angelicos, seguidos por el Párroco D. José María Sánchez Becerril, acompañado por D. Alfredo Sánchez Pablo que portaba el incensario.

 

         Aquí es donde debía ir situado el tape del arca, al que, en esta ocasión se le adelantó el velo del templo, que lleva la cofradía de San Bartolomé.

 



         Es un pequeño retablo que, en su parte central lleva un velo que, en el momento del sellado del arca, se rasgará, recordando lo acaecido en el templo de Jerusalén cuando Cristo murió.

 


         Inmediatamente después seguía el llamado “Duelo del Señor”, integrado por los personajes que, como en cualquier entierro, acompañan al difunto. Lo resalta en este punto una bandera con esa inscripción, seguido por el paso de la Virgen, la más cercana al cuerpo de su Hijo.

         La introducción de una banda de la cofradía de San Sebastián y la Verónica, que llevan el paso de esta última, ha alterado el orden del Duelo, como lo hiciera, antaño, con el paso de San Juan.

 

         Fue a la salida de la Verónica cuando nos quedamos sin cámara fotográfica, por lo que las últimas fotos nos las facilitó otra persona. El siguiente paso es el de María Magdalena, que lleva la cofradía de Santa Lucía.

 


         Y, ahora, finalmente, precedido por la bandera que antes comentamos iba el paso de la Virgen de la Soledad, una imagen articulada que, con el movimiento de sus brazos y cabeza, simula llorar. Estaba a cargo, hasta hace unos años, de la cofradía de las Nieves, pero ahora lo llevan representantes de todas las cofradías.

 


         En último lugar desfila la corporación municipal, siendo ésta una de las procesiones a las que acude en pleno y bajo mazas. Tras ella y cerrando la comitiva la Agrupación Musical Borjana.

         La ausencia de cámara nos impidió captar momentos tan importantes como los que tienen lugar en la plaza de España. Es posible que nos lleguen imágenes de otras personas y las daremos a conocer, aunque ya lo hemos hecho en años anteriores.


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