El octavo patrullero de la serie Anaga es el P-28 Tabarca, que fue botado en San Fernando el 30 de diciembre de 1981, siendo uno de los que continúan en activo al escribir este artículo. Tiene su base en la Escuela Naval de Marín.
Toma su nombre
de una isla, situada en la costa mediterránea, frente al cabo de Santa Pola
que, administrativamente, es un barrio de Alicante. Tiene una extensión de 30
hectáreas, con una longitud de 1.850 metros y 450 de anchura, en la zona más
extensa.
Como puede observarse en la imagen,
presenta un gran estrechamiento que separa la zona donde se asienta la
población de Nueva Tabarca del resto de la isla.
Rodeándola hay varios islotes como
el de la Nao, la Galera y la Cantera, así como algunos peñascos: L’Escull Roig,
la Sabata, l’Escull Negre y Cap del Moro.
Su historia se
remonta a época romana y durante la Edad Media se intentó fortificarla para
evitar que sirviera de base a los piratas berberiscos, pero su historia
contemporánea arranca en el siglo XVIII, cuando fueron llevados allí unos pescadores
de origen genovés, rescatados en Argel.
Procedían de una isla, llamada Tabarka,
situada en la costa de Túnez que, en 1541, Carlos V incorporó a la Corona
española. En 1543, se alcanza un acuerdo con comerciantes genoveses para establecer
allí un centro, dedicado a la pesca y comercialización del coral rojo y, durante
dos siglos, mantuvo una intensa actividad, bajo pabellón español, a cambio de
una compensación económica.
Pero, en el
siglo XVIII, sin que España hiciera nada por impedirlo, los tabarquinos fueron
sometidos a esclavitud por el rey de Túnez y, posteriormente, por el Sultán de
Árgel.
Fue Carlos III
quien, en 1768, encomendó el rescate de esos prisioneros a las dos órdenes
encargadas de la redención de cautivos, trinitarios y mercedarios. Tras intensas
gestiones, 296 tabarquinos llegaron por mar a Cartagena y, desde allí, por vía
terrestre a Alicante, donde fueron alojados en el abandonado Real Colegio de la
Compañía de Jesús.
Se decidió
entonces establecerlos definitivamente en la llamada isla Plana de la costa
alicantina, donde se construyó un núcleo urbano, al que se dio el nombre de
Nueva Tabarca. Este es el plano de aquella población, que seguía el modelo de
las nuevas ciudades americanas.
A cada uno de
los nuevos habitantes, se le dio una casa y el núcleo urbano fue rodeado de
murallas. Se les eximió de tributos y del servicio de las armas, dotándoles de
seis embarcaciones aparejadas para que continuaran con su actividad pesquera.
En las murallas
se abren varias puertas, que aún se conservan, aunque sufriendo los efectos de
la erosión marina. Para la protección de la isla se instaló una guarnición
militar y se llevó allí a una galeota, para la defensa del litoral.
El gobernador disponía de una amplia casa, como residencia, ahora restaurada y convertida en el hotel Boutique Isla de Tabarca.
En un extremo
del casco urbano se encuentra la iglesia parroquial, dedicada a San Pedro y San
Pablo, junto a la que se levantó la Casa Parroquial y el edificio de escuelas.
En 1854 fue
inaugurado el faro que muestra esta imagen. Se da la circunstancia de que, en
1971, se edificó otro más moderno, a su lado, pero, en 1988, se decidió
demolerlo para destacar la importancia del faro anterior.
La isla que, en
1920, llegó a tener más de 1.000 ha ido experimentando un notable descenso poblacional
y, en la actualidad, apenas supera los 50 habitantes. La totalidad de la isla
fue declarada BIC, como Conjunto histórico-artístico y, en 1986, se convirtió
en la primera reserva marina de España.













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