Llegó a la Casa de Aguilar cuando más apretaba el calor. Se identificó como Pablo San Gil Carrero. Había llegado, desde Madrid a Zaragoza, en el AVE y se le ocurrió la idea de tomar otro tren hasta Cortes. Pero, hacía ya tiempo que el ferrocarril que enlazaba esa localidad con Borja dejó de funcionar (casi 100 años) y, entonces, se le ocurrió la idea de acercarse andando hasta nuestra ciudad. Y sobrevivió.
Pablo tiene 22
años y estudia Filosofía en la Universidad Autónoma de Madrid. Su familia, como
todos los San Gil de España, procede de la ilustre familia borjana que aún
conserva su solar en la calle Mayor, pero no hemos podido establecer su enlace
con ella.
No había estado
nunca aquí y quedó sorprendido al ver el palacio, así como la lápida que, en su
fachada, recuerda al Teniente General D. Carlos San Gil Lajusticia, que nació
en él. Pero, aún fue mayor su sorpresa al tomar contacto con los numerosos recuerdos
que guardamos en nuestro Centro.
Con nuestro Presidente
recorrió varios lugares de la ciudad y mantuvo una larga entrevista, hasta que
partió, con el propósito de llegar a Tudela, aunque en autobús. Comoquiera que
todo le impresionó gratamente, ha prometido volver y estamos seguros de que lo
hará.

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