Habrá que
borrarla, dado que se encuentra en un lugar muy visible, a la entrada de la
ciudad. Pero, no basta con ello. Es preciso identificar al autor o autores,
para que pasen a disposición judicial.
Últimamente, los
jueces son especialmente sensibles a todo lo que afecta a daños ocasionados al
Patrimonio Cultural y, en función del alcance de los mismos, imponen multas muy
elevadas e incluso penas de cárcel.
El Tribunal Supremo ha establecido
que dañar el patrimonio histórico es un delito grave. La pena depende del valor
cultural del monumento, pudiendo imponerse meses o incluso años de prisión
según el daño causado. Además, los autores deben pagar los costes de la
limpieza y la reparación completa del bien. La condena deja antecedentes
penales en el registro del causante de los daños.


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