Fue una noche inolvidable, de la que guardaremos su recuerdo para siempre. Borja, como toda España, vibró con la gesta de su selección. Sufrimos, pero al final, como era justo, pudimos ver como una segunda estrella se prendía en la camiseta de nuestros jugadores.
El Ayuntamiento
había instalado una pantalla gigante, bajo la fachada de la Casa Consistorial,
que lucía en su arquería los colores de la bandera nacional. En la plaza de
España, se concentraron cientos de personas. Posiblemente, nunca se había
registrado un lleno como el de esa noche.
En el exterior,
un camión aguardaba para celebrar el esperado triunfo y nuestra bandera
decoraba también un establecimiento cercano. No pudimos esperar al final, ya
que lo disfrutamos en casa con la familia.
Desde lo alto
de los tejados, un animoso hincha ondeaba el pabellón nacional, en un momento
de exaltación compartida, con millones de personas que, desde un extremo a otro
de España, volvieron a sentir la emoción de ser españoles, porque como han
destacado los comentaristas, la selección ha logrado unir lo que otros han
intentado romper. Gracias jugadores, a los que felicitamos, así como al
seleccionador Luis de la Fuente, artífice principal de la victoria.







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