Ayer nos visitó Salvador Marín Hueso, un destacado poeta malagueño, que es bisnieto de D. Federico Bordejé y al que, hace cuatro años, compartimos un verano en nuestro Centro, donde nos ayudó a catalogar y organizar los fondos de libros y revistas entre otras cosas.
Entonces no conocíamos su faceta
poética y fue una sorpresa el descubrirla, cuando nos remitió una de sus primeras
obras. Después, hemos ido recibiendo otras, en las que hemos podido constatar
la evolución de su poesía, más cercana a la prosa poética.
Ayer nos
entregó la que lleva por título Siete estampas para una rosa, con una cariñosa
dedicatoria. La rosa es para él un motivo de inspiración e, incluso, piensa
dedicarle una obra más extensa.
Ésta, dedicada a
un matrimonio amigo, en el primer aniversario de su boda, se abre con un texto
de Alejandra Pizarnik: “La desparramada rosa imprime gritos en la nieve. Caída
de la noche, caída del río, caída del día”, para continuar en una serie de siete
bellísimas estampas, para terminar con “la rosa es ahora, la rosa es el siempre…
La rosa es eterna”.


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