Otro de los archivos que conservamos en la Casa de Aguilar es el de Industrias DOR, un pequeño holding industrial que contaba con una fábrica de Sulfuro de Carbono, otra de Jabón y Lejía, una extractora de aceite de orujo y, finalmente, de la mitad del Cine Cervantes.
En total son 59
cajas, en las que se reúne toda la historia de esta empresa, prácticamente
completa, lo que constituye un fondo de indudable valor para el conocimiento de
una de las empresas más importantes de la ciudad.
Su activa
presencia queda patente todavía en uno de los bancos del espacio centro del
parque de San Francisco. Llegó a difundir eslóganes como el de “Lejía DOR, la
mejor” y a la distribución de lo que hoy llamaríamos merchandising.
La empresa
matriz era la fábrica de sulfuro, de la que sólo conservamos esta foto, con su
característica chimenea, pero sí todos los planos de las instalaciones.
Había sido
fundada por D. Rufino Rivas, pasando posteriormente a la familia Murillo, que
la vendieron a D. Francisco Domínguez, D. Nicasio Ortín y D. Manuel Rivas,
cuyas iniciales de sus apellidos formaban el DOR de la empresa.
Conservamos también
todos los expedientes relacionados con las fábricas de Jabón y Lejía, instaladas
en la calle Moncayo. La de lejía fue adquirida a Dª. Pilar Zaro y su hijo D.
Manuel Lorente, en 1938, por la respetable cifra de 100.000 pesetas.
El jabón que se elaboraba tenía la forma de tacos, siendo empleado para lavar la ropa, fundamentalmente. Intentaron producir jabones de tocados, pero la solicitud fue desestimada por la Delegación de Industria.
De todo aquello
nada ha quedado. En el solar de la fábrica de sulfuro, se construyó la urbanización
Marreque, y en la calle Moncayo surgió un bloque de viviendas, impulsado por D.
Teodoro Fábregas. El cine Cervantes, terminó siendo municipal, tras pasar del
grupo DOR (que ya se había hecho con la totalidad de la propiedad) a un
emprendedor que salió bien parado en la operación.







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