viernes, 31 de julio de 2026

Libros recibidos 1023

         Entre los libros que nos ha remitido la Institución Fernando el Católico se encuentra el que lleva por título El método Gobetti-Prospero: ardor sereno y severa elegancia. Cartas de amor y trabajo de Ada Prospero y Piero Gobetti (1918-1926), de Ada (1919-1926), publicado en la colección “Historia global”, que dirige el Prof. Carlos Forcadell.

Esta obra reúne la correspondencia y los diarios de Piero Gobetti y Ada Prospero entre 1918 y 1926, configurando un extraordinario testimonio intelectual y sentimental de la Italia de entreguerras. A través de cartas, reflexiones y anotaciones personales, el volumen refleja la formación cultural y antifascista de Gobetti y muestra la evolución intelectual de Ada Prospero, vinculada posteriormente a la Resistencia italiana y al compromiso político y educativo. La edición, a cargo de Javier Brox Rodríguez, contextualiza el ambiente del Turín obrero e intelectual del bienio rojo y el ascenso del fascismo, combinando historia política, pensamiento y vida cotidiana. Más allá del epistolario amoroso, el libro constituye una profunda reflexión sobre la cultura, la ética, el compromiso político y la construcción intelectual en una Europa marcada por la crisis del liberalismo y el avance de los totalitarismos.

El libro de 572 páginas responde a una selección, traducción y notas de Javier Brox Rodríguez, autor también de un amplio estudio introductorio, que lleva por título “Piero Gobetti, intelectual indignado, liberal engagé, organizador de cultura”.

En una primera parte ofrece el epistolario entre Ada Prospero y Piero Gobetti, intercambiado entre 1918 y 1926. En la segunda muestra los diarios de Ada, antes y después de su matrimonio con Piero.

Piero Gobetti falleció en París el 15 de febrero de 1926, posiblemente a consecuencia de la paliza que le propinaron unos fascistas. Ada vivió hasta 1968, con su hijo Paolo.

Un detalle curioso que se comenta en la obra es que, en la correspondencia que mantenían Ada y Piero, aquellos párrafos que no deseaban que se conocieran eran “cifrados” en caracteres cirílicos.

 

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