domingo, 18 de diciembre de 2011

Una noticia inédita sobre el arco de San Francisco

Carlos García Viñal es un joven investigador que está cursando la licenciatura en Historia en la Universidad de Zaragoza. Recientemente, nos ha hecho llegar un interesante trabajo sobre la población de Borja en el siglo XVIII, en el que, a través de los registros parroquiales, analiza los nacimientos, matrimonios y defunciones que tuvieron lugar en esa época. El trabajo será publicado en el próximo número de nuestra revista Cuadernos de Estudios Borjanos.



Estado actual del arco. Fachada principal

Junto con el análisis global de la estructura de la población, aporta datos de gran interés sobre diversos acaecimientos y, entre ellos, nos ha llamado poderosamente la atención la noticia que recoge sobre el derrumbamiento del arco de San Francisco acaecido el 1 de marzo de 1795. Hasta el momento no teníamos noticia de este hecho, pues no aparece ni en las historias publicadas ni, lo que es más sorprendente, ha quedado reflejado en las actas municipales.



La parroquia de Saint Georges de Montbarla

Pero lo cierto es que, en la fecha citada, el arco se derrumbó inesperadamente, ocasionando la muerte de dos personas que lo atravesaban en ese momento. Uno de ellos era Manuel Belsué y el otro, un sacerdote francés, Don Juan Baisieres, que había sido vicario regente de la parroquia de Saint Georges de Montbarla, perteneciente al obispado de Cahors, en la región actual de Midi-Pyrénées. En aquellos momentos, Francia y España se enfrentaban en la llamada guerra de la Convención. El triunfo de la Revolución en el país vecino había provocado el exilio de muchos sacerdotes y religiosos. El abate Baisieres había llegado a Borja, como refugiado, y se alojaba en el convento de San Francisco.




Desde allí se dirigía al centro de la población, atravesando el arco, cuando se produjo el derrumbamiento. Además de las trágicas consecuencias de este hecho, debemos considerar que el arco que hemos conocido tuvo que ser rehecho posteriormente.



El arco con el palacio de los Mañas a la derecha


Este arco, que fue la principal puerta de acceso a la ciudad, volvió a presentar graves señales de ruina en 1969, en parte ocasionadas por el derribo del edificio contiguo, el palacio de los Mañas, varios años antes.
Ante la gravedad de la situación, el Centro de Estudios Borjanos, que acababa de iniciar sus actividades, emprendió una campaña para su restauración. El presupuesto realizado por el arquitecto Sr. Lizaranzu ascendía a la cantidad de 70.000 pta. que no pudieron ser reunidas, a pesar de recurrir también a la Excma. Diputación Provincial.


                                      El arco con su parte interior derribada                                                     
                                                           

Por ese motivo, el ayuntamiento de Borja decidió derribarlo, aunque, a instancias del Centro, en el último momento se pudo mantener la fachada principal que da a la plaza de San Francisco, siendo demolidas la fachada interior a la calle y el cuerpo de unión entre ambas.



                                              Interior del arco tras la última rehabilitación                                              

Así estuvo durante muchos años, hasta que, durante el último mandato de D. Luis María Garriga se acometió su restauración. El arco fue rehecho y se enlucieron sus paramentos, como habían estado originalmente. Quedó pendiente la pintura del mismo que la actual corporación pretende realizar, tras solucionar los problemas de humedad que se han presentado.


sábado, 17 de diciembre de 2011

El convento de capuchinos de Borja



            Prosiguiendo con la serie dedicada a los conventos de nuestra ciudad, que tanto éxito ha tenido, hoy queremos recordar al convento de capuchinos. Fundado en 1622, por iniciativa de Juan de Pradilla, un acaudalado ciudadano de Borja que sufragó todos los gastos de construcción del nuevo edificio. Era el tercer convento erigido en la ciudad, tras los de franciscanos y agustinos recoletos. Los restos del fundador y de su esposa Gracia de Rada fueron enterrados en la iglesia del convento, donde aún puede verse la lápida en lamentable estado de abandono.


            Recientemente, Alberto Aguilera ha podido aportar un dato desconocido, el que inicialmente iba a ubicarse en las proximidades de la puerta de Sayón. Sin embargo, terminó construyéndose cerca de la puerta de Zaragoza o arco de la Carrera. Las obras fueron capituladas con Andrés de Ercilla y Pedro Dimas, aunque poco después se hizo cargo de las mismas Domingo de Aroza. El importe de las mismas superó los 19.000 escudos que, según la tradición, el fundador volvió a encontrar en su caja, tras haberlos desembolsado.



            Por decisión de D. Juan de Pradilla, el Patronato sobre el convento recayó en el ayuntamiento borjano. La vida de este centro estuvo jalonada por diversos acontecimientos. Durante la guerra de Sucesión, fue convertido en baluarte de la defensa de la ciudad. Allí, 50 voluntarios al mando del capitán D. Benito Navarro de Eguí y San Gil, hicieron frente a las tropas austracistas en octubre de 1706. Esta gesta fue recordada en el III Centenario de la misma con un lápida colocada por el Centro de Estudios Borjanos en la fachada de la Iglesia. Hay que señalar que los capuchinos se habían decantado a favor del archiduque Carlos en esta contienda.




            En 1765, el convento fue transformado en Colegio de Misioneros de la Orden. Durante la guerra de la Independencia, volvió a ser empleado como fuerte. En este caso por la guarnición francesa que, en 1813, terminó rindiéndose tras una heroica resistencia.
            Tras la contienda, los religiosos volvieron a Borja, aunque el convento nunca recuperó la importancia de antaño. Finalmente, en 1835, la Desamortización puso fin a la presencia de los capuchinos en Borja. En aquellos momentos, según el P. Tarsicio de Azcona, la comunidad la componían 17 frailes de coro, 4 legos y 2 donados.



            Al ser abandonadas las dependencias conventuales, se pensó destinarlas a fuerte militar. Ya hemos comentado en este blog la tenacidad que pusieron los liberales en su adaptación para este cometido, aunque con escaso éxito. De aquella etapa aún quedan huellas en el edificio, como las aspilleras de la parte superior del templo.



    
            En 1854, la iglesia volvió a ser abierta al culto por parte de la parroquia de Santa María, siendo trasladadas diversas imágenes el 26 de mayo de dicho año. En aquellos momentos se encontraba en vigor el nuevo Concordato  suscrito entre la Santa Sede y el Reino de España que, en buena medida, vino a zanjar el problema planteado por la Desamortización. Al amparo de este nuevo clima, el obispo de Tarazona solicitó que le fuera cedida una parte del edificio para instalar allí un Colegio de Misioneros. Tras la obras de adaptación realizadas por Narciso Salillas, fue inaugurado el 29 de junio de 1864 y al frente del mismo estaba un fraile capuchino. El éxito de esta iniciativa animó al obispo turiasonense a intentar la plena restauración del convento. La oposición del ayuntamiento de Borja fue total, pues ya ambicionaban lograr el control del edificio, cosa que pudo conseguirse tras la revolución de 1868. El 2 de octubre de ese año, se dio la orden de abandonar las instalaciones del colegio de Misioneros, siendo instalado en ellas el Hospital Sancti Spiritus, donde sigue en la actualidad. 
            A mediados del siglo XX, la iglesia fue alquilada al Servicio Nacional del Trigo para almacén de grano. Esta decisión dio lugar a un largo contencioso que se sustanció en 1961 en contra de las pretensiones del obispado, al reconocer que la iglesia, junto con el resto de las edificaciones, figuraba inscrita a nombre de la Fundación “Hospital Sancti Spiritus y Santuario de Misericordia de Borja”, teniendo que devolver la parroquia las llaves del templo.




            Mientras que el conjunto conventual ha sido objeto de sucesivas mejoras para adecuar las instalaciones del antiguo hospital en Residencia de Ancianos, la iglesia ha estado abandonada, sirviendo como almacén municipal. Recientemente fue restaurada la fachada principal, pero el interior del templo está a la espera de las imprescindibles obras de rehabilitación.




            El monumento lo merece, pues es una obra muy representativa de un estilo arquitectónico del que no disponemos de demasiados ejemplos. Por otra parte, el Centro de Estudios Borjanos viene insistiendo, desde hace tiempo, en la posibilidad de instalar allí el Museo del Rosario de Cristal.



            A diferencia de lo ocurrido con los agustinos recoletos, todo el conjunto que ocuparon los capuchinos ha llegado hasta nuestros días. Además se conserva un significativo conjunto de obras de arte. Entre ellas, la imagen de la Divina Pastora que se veneraba en la iglesia y que, ahora, se puede contemplar en el Museo de la Colegiata. No era la titular de la iglesia, ya que el templo según el P. Tarsicio de Azcona, estaba dedicado a la Natividad del Señor, representada en un bajorrelieve de la cabecera.




            También han llegado hasta nosotros diversos lienzos de santos y beatos relacionados con la orden, como el beato Ángel que se encuentra en las escaleras del hospital o el más deteriorado de San Fidel de Sigmaringa que se conserva, a la espera de su restauración, en los almacenes del Museo de la Colegiata.


viernes, 16 de diciembre de 2011

Visita a Alcañiz

            Con motivo del estudio de las candidaturas presentadas a los Premios Europa Nostra, el Presidente del Centro de Estudios Borjanos se desplazó a Alcañiz, acompañado por D. Leandro Galindo Escolano.



            Allí visitaron la Casa Julve, un edificio del casco histórico que ha sido rehabilitado y adaptado para su empleo como Escuela Municipal de Música. Fueron recibidos por D. Jaime Magén Pardo, arquitecto responsable del proyecto y por D. Santiago Saénz Guallar, director de la Escuela quienes les mostraron las magníficas instalaciones donde reciben enseñanza más de 300 alumnos, sirviendo al mismo tiempo para otras muchas actividades culturales.





            También tuvieron oportunidad de conocer otra importante obra, la Biblioteca Municipal instalada en el palacio de Ardid, un edificio renacentista que fue adaptado por el Ministerio de la Vivienda para este nuevo uso, con un presupuesto que superó los tres millones y medio de euros. Del antiguo monumento sólo se mantenían las fachadas exteriores, por lo que el edificio no puede ser considerado una rehabilitación, en sentido estricto. Además de la biblioteca se ha ubicado allí el Archivo Histórico y el Instituto de Estudios Humanísticos. Debemos resaltar la importancia de la labor que está desarrollando, la cual ha merecido la concesión del Premio “María Moliner” que otorga el Ministerio de Cultura, en dos ocasiones. Hemos querido resaltar todo esto ya que, el trabajo realizado en Alcañiz debería servir de estímulo para otras poblaciones aragonesas, como la nuestra. Borja fue uno de los primeros municipios que contó con Biblioteca Pública, merced a las gestiones de D. Carlos Sánchez del Río Peguero, cuyo nombre llevó la biblioteca y debería recuperar. Sin embargo, en la actualidad sus instalaciones se alejan mucho de las que deberían existir en una localidad que supera los 5.000 habitantes. Este es, sin duda, uno de los temas culturales que deberá resolver la nueva corporación municipal.




            En Alcañiz también nos llamó la atención el aprovechamiento con fines turísticos de la red de conducciones subterráneas que fueron descubiertas, así como una nevera. Borja cuenta, también, con una red de caños que recorren la mayor parte de las calles del casco antiguo. Merecía la pena su recuperación y el hacerlos visitables con el cuidado y dignidad con que se ha hecho allí.




            La visitó culminó en el Parador Nacional que sigue siendo un elemento básico para el desarrollo turístico de la zona.

El Eco del Isuela



            Ayer nos llegó el último número de El Eco del Isuela, el Boletín Informativo de la Asociación Cultural “Amigos de la villa de Calcena”. Como conocen muchos de nuestros lectores la revista se edita semestralmente y ha alcanzado ya sus veinte años de existencia.
            A lo largo de los 43 números aparecidos ha servido como nexo de unión con todas las personas nacidas en esa hermosa localidad que, por circunstancias de la vida, residen en otros lugares, sirviendo al mismo tiempo como órgano de expresión de las inquietudes culturales de un municipio que cuenta con un extraordinario patrimonio artístico.
            Entre los artículos que aparecen en este ejemplar nos ha llamado la atención el que firma Alberto Casañal sobre lo ocurrido en Calcena hace 100 años. En aquellos momentos, el escritor valenciano Vicente Blasco Ibáñez había fundado en Argentina dos colonias en las que quería asentar a emigrantes españoles. Los vecinos de Calcena, cuando conocieron el proyecto decidieron emigrar en masa, debido a sus precarias condiciones de vida en un municipio sin apenas comunicaciones y con muy pocos recursos. La noticia causó una gran alarma en las autoridades y sirvió de detonante para la puesta en marcha de algunas iniciativas encaminadas a mejorar la situación de la zona.
            Una de las curiosas repercusiones de este asunto fue la intervención de D. Severino Aznar, un personaje al que ya hemos hecho referencia en este blog. Incansable propagador de la Doctrina Social de la Iglesia y autor de numerosas obras y de iniciativas que tuvieron una gran repercusión, D. Severino, aunque nacido en Tierga, residió durante su infancia en Calcena y, por este motivo, terció en la polémica atacando duramente a Blasco Ibáñez, escritor de éxito y con proyección internacional, pero muy alejado de las posiciones ideológicas que defendía el ilustre catedrático de Sociología que no dudó en calificarlo de “revolucionario y novelista anticlerical”.
            Es imposible resumir aquí las diferentes facetas que ofreció este sorprendente proyecto de emigración en masa de los calcenarios. Por otra parte, el autor anuncia la continuación del trabajo en el próximo número. En cualquier caso, el tema es sumamente interesante y ofrece la posibilidad de un trabajo aún más detallado en torno a las causas que motivaron la crisis de la economía local y las inquietudes del vecindario.  

jueves, 15 de diciembre de 2011

Una imagen de San Nicolás de Tolentino, reconvertida en San Buenaventura

            No todas las entradas que publicamos en este blog obtienen el mismo grado de seguimiento por parte de nuestros lectores. A veces, la respuesta obtenida nos sorprende y esto es lo que ha ocurrido con el reciente artículo dedicado al antiguo convento de agustinos recoletos de Borja que, en pocos días, se ha situado en el más leído de todos los que han ido apareciendo.
            Es probable que ello obedezca al interés de la propia orden y, por este motivo, queremos dar noticia ahora de un curioso equívoco existente en torno a una imagen que se venera en la colegiata de Santa María.




            Allí, en la capilla dedicada a San Antón, en uno de los laterales de su nave, se encuentra un busto procesional situado a la izquierda del retablo, bajo el que se colocó un rótulo, señalando que se trata de San Buenaventura.
            Es una obra de interés que no ha sido estudiada, en la que aparece representado un joven con las manos sobre el pecho y vistiendo un hábito con el color franciscano. San Buenaventura, efectivamente, fue uno de los grandes santos de la Orden fundada por San Francisco de Asís. Nacido en Begnoregio, en 1218, llegó a ser creado cardenal, muriendo en Lyon en 1274. Canonizado en 1482, fue declarado Doctor de la Iglesia en 1588. Suele ser representado como un joven, aunque con las vestiduras de cardenal y, generalmente, con el capelo a sus pies.



 

            Pero, en el caso del busto de Borja hay un detalle mucho más importante para rechazar la atribución. Como santo franciscano, debería ceñir el cordón de la orden y, sin embargo, lo que aquí se representa es una correa, distintivo de la orden de San Agustín.
            Analizando con más detalle la obra, puede advertirse que, además de ese contrasentido, el hábito ha sido repintado y bajo los colores actuales se encuentra un hábito negro moteado de estrellas.
            Podemos, afirmar por lo tanto, sin ningún tipo de dudas, que se trata de un busto de San Nicolás de Tolentino reaprovechado o erróneamente atribuido.
            San Nicolás de Tolentino era un poco más joven que San Buenaventura. Nació en 1245 y profesó en la Orden de San Agustín, en la que destacó por una vida dedicada a la oración y al apostolado. Fue canonizado en 1446 y se le representa como un hombre joven, aunque murió a los 60 años, con una estrella al pecho o con el hábito moteado de estrellas como es el caso que nos ocupa.
            Su devoción fue introducida en nuestra ciudad, tras la fundación del convento de agustinos recoletos al que hemos hecho referencia. Es importante señalar que la influencia de estos religiosos fue muy grande, llegando a conseguir  que la fiesta de San Agustín fuera declarada “fiesta votada” de la ciudad en 1621. Al año siguiente, lograron el mismo reconocimiento para la de San Nicolás de Tolentino que se celebra el 10 de septiembre. Podemos afirmar, por lo tanto, que durante una época, la conmemoración de este santo agustino fue una de las fiestas de la ciudad.




            No es de extrañar, por lo tanto, la presencia de la imagen procesional que estamos comentando. También se conserva otra de cuerpo entero que se veneró en Borja y, posteriormente, fue llevada a Albeta, entonces barrio de la ciudad. Allí se conserva en el ático del retablo mayor de su iglesia parroquial, de la que ofrecemos una fotografía de escasa calidad en la que el santo lleva en su mano una perdiz, otro de sus atributos personales que hace referencia a uno de sus supuestos milagros.

miércoles, 14 de diciembre de 2011

Vía Crucis de Bulbuente



            Cuando editamos la obra Pilares Votivos de Manuel Gracia Rivas y Pedro Domínguez Barrios, dedicamos un capítulo a los Vía Crucis, de carácter devocional que se encuentran en las calles de varias localidades de nuestra comarca.
            Sin embargo, entre ellos no reseñábamos el de Bulbuente que había pasado desapercibido. Ahora, con motivo de la revisión del inventario de ese municipio, hemos podido constatar que, en muchas de sus casas, se conservan las estaciones.




            Curiosamente, en algunos casos, se trata de antiguos azulejos que corresponden al primero de los que se instalaron.




            Posteriormente, se colocaron unas sencillas cruces de color negro. La fotografía que reproducimos corresponde a la duodécima estación, Jesús muere en la Cruz, que suele ser señalada con tres cruces.
            Sirva esta noticia para subsanar aquella omisión y dejar testimonio de la importancia que esta devoción tuvo en nuestra zona.

Otro poemario de Emilio Alfaro Gracia



            Hace unos días informábamos de la adquisición de un libro de poesías de Emilio Alfaro Gracia, editado a raíz de su fallecimiento.   

            Ahora, hemos podido conseguir otro de su primera época. Lleva por título Mano abierta. Tenerife y fue publicado, en 1959 por el Coso Aragonés del Ingenio, en la colección Dezir. Era el primer número de la misma, en la que luego aparecerían obras de Manuel Pinillos y Emilio Gastón.
            Ilustrado por Alfredo Reyes Darias, reúne una serie de poemas escritos tras un viaje del autor a esa isla canaria.
            Hemos de reconocer que no sabíamos de su existencia y, por ello, el encontrarlo ha constituido una grata sorpresa que viene a sumarse a la colección de obras de autores de nuestra comarca que, con tanto interés, estamos reuniendo.

La revista Cuadernos de Estudios Borjanos en este blog



            Desde hace unos días, en este mismo blog pueden ser consultados la mayor parte de los números de nuestra revista Cuadernos de Estudios Borjanos. La relación de los mismos aparece en la franja lateral de la página inicial del blog y se accede pinchando cada uno de ellos.
Esperamos, en un breve espacio de tiempo, insertar los números que faltan y otras publicaciones del Centro.

martes, 13 de diciembre de 2011

La cofradía de Santa Lucía de Borja celebra su fiesta



            En Borja todavía subsisten muchas de las antiguas cofradías fundadas en el siglo XVII, como asociaciones gremiales. Una de ellas es la de Santa Lucía, creada el 11 de abril de 1658 por los espadadores, artesanos que trabajaban el cáñamo con la espadilla, un instrumento con una hoja de madera plana y un mango del mismo material del que se conserva un ejemplar en el Centro de Estudios Borjanos.
            Estas cofradías, además de regular el ejercicio de la profesión, proporcionaban ayuda a sus miembros, en caso de necesidad. Disponían de capilla propia en la colegial, donde se enterraban los cofrades, regulando de manera minuciosa la asistencia a la exequias de los que fallecían.




            Las cofradías participaban en muchos de los actos públicos que tenían lugar en la ciudad y, de manera especial, en las procesiones del Corpus y en el Entierro de Cristo. En este último caso, la cofradía de Santa Lucía lleva el paso de María Magdalena que desfila tras el arca, integrado en el llamado “Duelo del Señor”, junto a la Virgen y a la Verónica.



              Perdido su primitivo carácter, la cofradía subsiste con carácter devocional, con capilla propia y, cada año, celebra la fiesta de su titular el 13 de diciembre. El eje central de la celebración es la Misa en la colegiata y la procesión con la imagen de la Santa. La víspera tiene lugar el traslado de la imagen de Santa Lucía dese la casa de los mayordomos y, tras el rezo del Santo Rosario, se lleva a cabo la veneración de la reliquia y la bendición de las tradicionales rosquillas que adquieren los devotos. Ese mismo día tiene lugar la Junta General de la cofradía de la que se levanta la correspondiente Acta que queda reflejada en el Libro de la Cofradía.

lunes, 12 de diciembre de 2011

Inventario del Patrimonio de Bulbuente




            Acaban de finalizar los trabajos de realización del Inventario del Patrimonio Artístico Religioso de Bulbuente que ha sido efectuado por D. Alberto Aguilera Hernández y D. Ramiro Adiego Sevilla, con la colaboración de D. Pedro Domínguez Barrios que se ha encargado de efectuar la planimetría. Tenemos el propósito de publicarlo a comienzos del próximo año, dentro de la colección dedicada a todas las localidades de la comarca.
            Hemos aprovechado la ocasión para revisar la situación de todos los edificios de interés de esta localidad. El Centro de Estudios Borjanos realiza, desde los años 70 del pasado siglo, un seguimiento de todo el conjunto patrimonial de su zona de influencia y, en estos momentos, se trabaja en la actualización de esta importante base de datos.




            En Bulbuente existen varios monumentos destacados. El más importante, sin duda, es el conjunto formado por la antigua torre y el contiguo palacio de los abades de Veruela que fueron señores del municipio. A pesar de que el castillo fue declarado Bien de Interés Cultural, el monumento se encuentra en grave riesgo.






            Por otra parte, existen otros edificios dignos de mención, como la Casa Consistorial que fue restaurada hace unos años, aunque hemos podido comprobar algunas modificaciones sorprendentes como la instalación de un aparato de aire acondicionado en uno de los vanos de la fachada lateral.




            Hay edificios del siglo XVI y de especial importancia es el edificio modernista situado en la carretera. Obra, probablemente, del arquitecto D. Emiliano Castro Bonel, es el único testimonio de este estilo arquitectónico existente en la comarca y, por este motivo, no podemos permanecer impasibles ante el progresivo deterioro de sus elementos decorativos.



domingo, 11 de diciembre de 2011

El eco de nuestras publicaciones

            Uno de los aspectos más interesantes de las publicaciones que editamos es, precisamente, el de la amplia difusión que alcanzan, como viene demostrando el nivel de impacto de nuestras revistas y las citas que de las mismas se realizan en otros trabajos.




            Acabamos de recibir el último número de la Revista General de Marina, una publicación de dilatada historia, pues fue fundada en 1877. En este número que es el cuarto del tomo 261, correspondiente al mes de noviembre de 2011, aparece un artículo titulado “La incorporación de Santiago Liniers a la Marina de Guerra Española” cuyo autor es D. Javier de Liniers Bernabéu, descendiente del ilustre marino.
            En este interesante trabajo se hace referencia a la influencia que sobre la trayectoria profesional del joven Liniers tuvo D. Pedro González de Castejón, con el que coincidió durante la expedición a Argel en 1775.

El actual marqués de González de Castejón descubriendo la placa en 1983


El C.A. Leste Contreras y el C.N. Blanco Núñez frente al palacio en 2007

            D. Pedro, que fue el I marqués de González de Castejón, tiene una placa dedicada a su memoria en la fachada del palacio familiar, junto al arco de la Carrera. Este homenaje le fue tributado en junio de 1983, por iniciativa de la Asamblea Amistosa Literaria y el Centro de Estudios Borjanos.


            Por otra parte, en 2002, nuestro Centro publicó, dentro de su colección “Temas Populares” una biografía de este personaje titulada Don Pedro González de Castejón y Salazar, marqués de González de Castejón, ministro de Marina de Carlos III, de la que era autor el marqués de Velamazán. Precisamente, a este libro ya agotado, se hace referencia en la bibliografía del artículo citado, lo que constituye una satisfacción para nosotros pues viene a demostrar que el trabajo de D. José Francisco González de Castejón y Hernández, marqués de Velamazán, se ha convertido en una obra de referencia.

Último número de A Charrada



            A Charrada es una revista de periodicidad cuatrimestral que edita la Colla de Fablans d’a Huecha, los cuales tienen la amabilidad de remitirla a nuestro Centro, donde disponemos de la colección completa.
            En este último número que es el 22, correspondiente al cuatro cuatrimestre de 2011, se insertan diversos artículos de temas aragoneses, junto con un vocabulario, recetas de cocina y diversos pasatiempos.

sábado, 10 de diciembre de 2011

Zaragoza vista por Círculo Fotográfico de Aragón



            La Excma. Diputación Provincial de Zaragoza ha editado un interesante libro que lleva por título Zaragoza vista por Círculo Fotográfico de Aragón en cuyas 408 páginas reúne unas 300 fotografías de 16 autores, acompañadas con textos de Pilar González Pobo y Javier Vázquez Zaragoza que ha sido el impulsor de esta iniciativa.
            Entre los fotógrafos que han participado en el proyecto se encuentra Mario Maganto, que ha tenido la amabilidad de donarnos este libro, muy bien editado, y que ofrece imágenes de gran belleza.
            Hemos aprovechado la ocasión para estudiar la posibilidad de llevar a cabo, el próximo año, la instalación de una nueva exposición fotográfica, sobre cuyos impactantes contenidos no podemos adelantar nada, por ahora, pero que estamos seguros que tendrá el mismo éxito que la realizada en el otoño de este año.

El Boletín Informativo Municipal de Gallur



            El Ayuntamiento de Gallur nos viene remitiendo, desde hace tiempo, el Boletín Informativo que publica y que ha alcanzado ya el número 85.
            En sus 28 páginas ofrece amplia información de los distintos acontecimientos que se han sucedido en el municipio durante los últimos tres meses y, además, destina una página a cada uno de los grupos políticos que componen la corporación municipal, algo que no ocurre en otros lugares.
            Dado el interés que para el Centro de Estudios Borjanos tiene el poder reunir todas las publicaciones periódicas de nuestra zona de actuación, queremos manifestar nuestro agradecimiento al ayuntamiento de Gallur por su colaboración que, desde aquí, solicitamos a todas las corporaciones y entidades para que nos remitan sus publicaciones y programas, facilitando la labor de recopilación que venimos efectuando desde hace muchos años.