Tras el artículo dedicado ayer a la isla de los Faisanes y la referencia a la isla de Deva, al tratar sobre los patrulleros de la Armada, que llevaron nombres de islas, hoy continuaremos el recorrido por el litoral del País Vasco, donde encontramos la isla más conocida: la isla de Santa Clara en la bahía de la Concha, que todos los que hemos pasado temporadas en San Sebastián la hemos contemplado innumerables veces.
La isla de 5,5
hectáreas de superficie y 48 metros de altitud, es escarpada, pero se puede
acceder a ella, por medio de una embarcación que llega hasta allí, cada media
hora. En la parte superior existió una ermita, dedicada a Santa Clara, la
fundadora de la segunda orden franciscana que, según una tradición sin ningún
fundamento estuvo allí, acompañada por San Francisco. En el lugar que ocupaba
hay, ahora, una zona de esparcimiento para los visitantes.
En uno de sus
laterales se encuentra el faro, construido en 1864, que durante muchos años fue
atendido por familias de fareros, que vivían en condiciones muy duras. Ahora
está automatizado.
En su interior,
la artista Cristina Iglesias ha instalado el proyecto escultórico “Hondalea”,
que recrea el fondo de la bahía y por el que circula el agua.
A comienzos del
siglo XX, el arquitecto Teodoro de Anasagasti elaboró un proyecto para levantar
allí un monumento dedicado a la reina María Cristina. La idea fue Rafael
Picavea que, además de senador del Reino. Era propietario de los periódicos
donostiarras El Pueblo Vasco y Novedades.
Se lo encargó
al citado arquitecto que lo concibió como un gran trono, en el que se sentaba
la Reina Regente, flanqueado por dos grandes torreones de 35 metros con sendos
faros.
El proyecto fue
presentado en la Exposición Internacional de Roma, donde fue objeto de críticas
muy favorables, pero no llegó a ser aprobado por el Ayuntamiento. En su lugar,
se instaló otro dedicado a la Reina en la plaza del Centenario, obra del mismo
autor.
Para finalizar,
comentaremos que, a lo largo de su historia, la isla fue utilizada para aislar
a los enfermos de peste y, en 1813, fue escenario de un violento enfrentamiento
entre la exigua guarnición francesa (25 hombres) y las fuerzas
anglo-portuguesas que la atacaron y lograron conquistarla.
Otro detalle
curioso es que, aunque su titularidad corresponde al ayuntamiento de San
Sebastián, es reclamada por el de Bermeo, aduciendo que fue ofrecida como
garantía de un pedido de armas que no llegó a ser abonado.





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