Nuestro Presidente tuvo especial interés en mostrar a sus acompañantes un museo que, a pesar de su interés, es poco conocido por muchas de las personas que viajan a la capital francesa. Se trata del Musée du Quai Branly, que, desde 2016, lleva también el nombre del Presidente Jacques Chirac, que fue su impulsor.
El museo llama la atención, tanto por
su arquitectura, diseñada por Jean Nouvel, que incluye un amplio espacio
dedicado a jardín, obra del paisajista Gilles Clément; como del montaje de la
colección permanente del museo, que incluye piezas procedentes de África, Asia,
Oceanía y América.
Inaugurado el
20 de junio de 2006, su puesta en marcha tuvo que vencer numerosas
dificultades, desde las urbanísticas, hasta la oposición de los responsables de
otros museos en los que, hasta ese momento, habían estado expuestas muchas de
las piezas que pasaron a este otro.
También ha sido objeto de críticas por parte de quienes consideran que la exhibición de las piezas responde, fundamentalmente, a criterios estéticos, sin la debida contextualización.
En los últimos
años no han faltado, tampoco, las reclamaciones de diferentes países exigiendo
el retorno de algunas piezas, por considerarlas fruto del expolio durante la
época colonial. De hecho, se ha autorizado la devolución de algunas de ellas,
pero la enormidad de sus fondos sigue impresionando, ofreciendo la posibilidad
de efectuar un recorrido apasionante por las más diversas culturas de todo el
mundo.











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