sábado, 28 de febrero de 2026

Tumbas militares en el cementerio de Ceuta

Tras el recorrido por el cementerio de la Purísima Concepción de Melilla, nos detenemos hoy en el de Ceuta, que lleva el nombre de Santa Catalina, donde también hay numerosas tumbas de militares y donde estuvo sepultada Agustina de Aragón, hasta que sus restos fueron trasladados a Zaragoza en 1870.

 




Fundado hacia 1830, en este cementerio hay panteones de Regulares, de Caballería, el dedicado a los caídos en las guerras con Marruecos y un osario de la Legión, en todos los cuales, cada primero de noviembre de tributa un homenaje a los allí sepultados, por parte de sus compañeros de armas. A diferencia de lo que acontece en Melilla, no hemos encontrado datos precisos sobre la historia de estos panteones.


         También se recuerda el Día de los Difuntos a los regulares que reposan en el cementerio musulmán de Sidi Embarek, donde fueron enterrados todos los que cayeron sirviendo a las filas españolas.

 

         En su momento, dedicamos un artículo a los siete aviadores británicos, pertenecientes a la dotación de un bombardero Halifax DT-586 que se estrelló el 28 de enero de 1943, cuando volaba desde Gibraltar a Egipto, sin que hubiera supervivientes.

Los fallecidos, todos ellos sargentos, fueron: Utrick Watson Wallace (piloto); John William Warner (navegante); Raymond Fox (ingeniero de vuelo); James Arthur Garland (radio); Robert Elford Allin  (bombardero); George Ambrose Brind (artillero) y Robert Charles Rosam (artillero) y reposan en nichos ubicados en el patio de Santa Gema. Más detalles sobre ellos pueden encontrarse en el artículo mencionado, a través de ese enlace.



         En la galería San Antonio se encuentran los nichos de cuatro miembros de la dotación del dragaminas Guadalete. En concreto, el cabo Jesús Aspíriz Otamendi, el marinero Ventura Lobaleiza y otros dos marineros sin identificar.


El Guadalete (DM-5) era un dragaminas de la clase Bidasoa que, con diseño alemán, había sido botado en Ferrol el 18 de octubre de 1944. Con 61,90 metros de eslora y 8,50 de manga, tenía un desplazamiento de 709 toneladas.

Estaba destinado en Ceuta como patrullero y, de allí, zarpó en la noche del 24 de marzo de 1954, con mala mar. Se daba la circunstancia de que estas unidades de quilla muy plana eran inadecuadas para navegar en esas circunstancias.

Al ver que el temporal no remitía, el comandante decidió regresar a Ceuta, pero a lo largo del día 25 la situación empeoró y, perdido el gobierno y el suministro eléctrico, a las seis de la tarde, se ordenó el abandono de buque, que se hundió poco después, a l8 millas de Ceuta.

Perdidos los botes salvavidas, los miembros de la dotación formaron dos grupos en la mar y, mientras un mercante italiano pudo rescatar a uno de ellos, no pudo hacer lo mismo con los otros y, de los 78 hombres de la dotación, desaparecieron 34, pudiendo ser rescatados los cadáveres de los cuatro enterrados en Ceuta.


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