El 25 de octubre de 1665 se celebraron en Borja los funerales por el rey Felipe IV, fallecido el 17 de septiembre de ese año, con la solemnidad habitual a la que hicimos referencia recientemente al tratar de las exequias de Felipe II. En esta ocasión ha quedado la relación detallada de lo acaecido, comenzando con la instalación del capilardente en el centro de la nave de la colegiata, formado por tres pisos, el último de los cuales alcanzaba las vidrieras. Cubierto de bayetas, tenía 50 hachas y 100 velas. Dando vista al coro y al altar mayor se dispusieron sendos retratos del monarca fallecido y alrededor 20 escudos con las armas reales y muchos jeroglíficos.



















