En
días pasados hemos hecho referencia a la capilla de los Mártires de la
colegiata de Santa María y a la figura del obispo fray Juan López de Caparroso,
con ella relacionada. Hoy vamos a comentar los aspectos más interesantes del
retablo que fue construido para albergar a las reliquias que, desde Italia,
envió a nuestra ciudad ese prelado borjano.
En
principio, la única pretensión de fray Juan fue preparar un armario para que
estuvieran dignamente guardadas, pero cuando los canónigos de la colegial
accedieron a la pretensión de su hermana Dª María López de Caparroso de
levantar una nueva capilla, junto al altar mayor, hubo que encargar un retablo
para la misma. Que el obispo estuvo informado del cambio de planes lo demuestra
el que, generosamente, dotara a la capilla con ornamentos, plata y “paños de
Raz” que es como se cita, en la documentación de la época a los ricos tapices
que, posteriormente, fueron utilizados en las grandes fiestas de Borja y,
lamentablemente, desaparecidos.










