Seguimos en la bahía de Santander y, en la costa del Soto de la Marina, se encuentra la isla del Castro, con una superficie de una tres hectáreas y media, cubierta con vegetación baja en su parte superior.
Durante la
bajamar queda unido a la costa próxima por medio de un tómbolo arenoso, que
permite llegar hasta ella andando, aunque con cuidado.
En el fondo de
la bahía se encuentra un pequeño islote, conocido con el nombre de isla de los
Ratones. Su extensión no llega a los 200 metros cuadrados y, en ella, hubo un
polvorín. También dio nombre a una revista literaria creada, en 1948, por el
escritor Manuel Arce, en la que importantes autores del momento colaboraron con
sus textos en los 26 números que llegaron a publicarse.
Frente a la
playa de Rin, en Noja, se encuentra la isla de San Pedruco o de San Pedro que alberga
la colonia más grande de garzas de Cantabria, así como otras aves.
En ella se
encuentra una ermita, dedicada al San Pedro ad Vincula, a la que se llegaba en romería,
en barco. Durante una de esas romerías, a comienzos del siglo XX, un inesperado
temporal volcó algunas embarcaciones, provocando la muerte de varias personas.
Desde entonces, la romería dejó de celebrarse y la ermita cayó en el abandono.
Ahora, el
Ayuntamiento de Noja ha llevado a cabo su restauración, lo que ha supuesto una
inversión de 96.771 euros, financiados con los fondos europeos del Plan de
Sostenibilidad Turística. Para transportar los materiales hasta la isla fue
preciso utilizar helicópteros.
Junto a San
Pedruco se encuentra la isla de la Oliva que, en la bajamar, queda unida a
tierra. Con escasa vegetación quedan en ella los restos de construcciones que,
antaño, se dedicaban a la cría de langostas.
En torno a Noja
hay también varios peñones, como el del Águila, Garfanta o el se Suaces, que es
el de la foto y está situado frente a la Playa de Ris.









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