El primer día de nuestra estancia en Asturias, nos permitió retornar al palacio de Meres, que ya nos había sorprendido cuando lo conocimos hace seis años y, ahora, nos ha supuesto el retorno a este paraíso soñado que fue declarado “Bien de Interés Cultural” en 1990.
Al son de la
música tradicional, entramos en este recinto en el que se ubica el palacio
edificado en el siglo XVI, en el lugar donde se alzó una torre medieval.
Perfectamente restaurado, es utilizado como marco incomparable para la celebración
de eventos.
El palacio, enclavado en una
hermosa finca, con amplios espacios abiertos en su entorno, consta de un cuerpo
central, enmarcado en su fachada principal por dos torres. El interior se
articula en torno a un gran patio central con columnas toscanas, desde el que
se accede a la planta noble, abierta al patio por una amplia balconada de
madera.
En los jardines,
con una temperatura sumamente agradable, pudimos disfrutar de una degustación
de productos de la tierra, en la que no faltó la sidra escanciada por Pablo,
con gran habilidad.
Después en el
interior del palacio sirvieron una espectacular fabada. En la mesa presidencial
se sentaron Dª. Laina Uría Ríu, la propietaria del palacio, junto con la Presidenta
de Hispania Nostra, Dª. Araceli Pereda, el Vice-Presidente D. Luis Cueto y su
esposa y Mr. Mervyn Samuel, entre otras personas. Al lado se encontraba la
Directora General Dª. Bárbara Cordero, con su hijo Lucas, estudiante de
Económica en la Complutense.
Tuvimos la
fortuna de compartir la mesa con Laina Cores Uría, la princesa del palacio y
artífice de su gestión, junto a la que pudimos escuchar la actuación de su
madre que cantó, admirablemente, con una portentosa voz. Laina nos mostró
también las obras de Arte que decoran las estancias del palacio, entre ellas, diversos
lienzos del gran pintor asturiano, miembro de la familia, D. José Uría y Uría
(1861-1937).
Al término de
la comida nos trasladamos a la “capilla” del palacio que, en realidad, es una
iglesia de considerables dimensiones edificada en el siglo XVII por D. Antonio
Argüelles Quiñones y Valdés, marqués de la Paranza y vizconde de las Arenas,
sobre una antigua ermita que estaba dedicada a Santa Ana. Sobre la portada de
acceso se encuentran las armas de los Argüelles, cinco flores de lis con
bordura de veros y castillos.
El templo, de
planta de cruz latina y bóveda de crucería, sorprende por su magnificencia y
alguna de las obras que allí se conservan. En el crucero pueden verse también
las armas de los Argüelles.
El retablo
mayor con Santa Ana en el ático y un bonito bajo relieve de los desposorios de
María, está presidido por la imagen de vestir de la Virgen del Amparo, cuya
festividad se celebra el 15 de agosto. Nos llamó la atención la urna circular
en forma coronada por el Cordero y la cruz que se utiliza como sagrario.
Allí, la
Presidenta de Hispania Nostra presentó el libro conmemorativo de las Bodas de
Oro de esa asociación, el cual también será presentado en Borja, en fecha que
oportunamente se anunciará.
Seguidamente,
la capilla Musical del propio palacio ofreció un hermoso concierto con el que se
puso el punto final a una inolvidable visita.



















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