Finalizamos el recorrido por la costa cántabra, dando noticia de una serie de islas de poca entidad. Situada en la costa de Suances se encuentra la isla Conejera o de los Conejos que forma parte de un pequeño archipiélago, integrado por otros islotes a los que haremos mención.
Con una longitud
de 444 metros y una superficie de 2,3 hectáreas es una de las mayores de la
costa cantábrica. De difícil acceso por los acantilados que la rodean, su parte
superior, relativamente llana está cubierta de hierba y matorrales.
Los otros
islotes de este archipiélago son las islas Solita, Casilda y Segunda. Son de
pequeño tamaño, aunque de alto valor ornitológico. Pertenecen al ayuntamiento
de Miengo.
Frente a la
costa de Liendres se encuentran los llamados Urros de Liendres, una serie de
peñascos, cerca de la desembocadura del río Pas. La palabra “urros” se emplea
para denominar a esos islotes pequeños, cuyo origen proviene quizás de la raíz
urr- que quiere decir cerro o islote rocoso.
Entre las
localidades de Elechas y Pontejos hay otro pequeño archipiélago, integrado por
tres islas, la mayor de las cuales, con 0,34 hectáreas es La Campanuca, cuyo
nombre hace referencia a una ermita o monasterio medieval que hubo en ella, de
la que no han quedado restos. La isla de la Hierba es la segunda en extensión,
con 0,12 hectáreas y la más pequeña Peña Rabiosa, con solo 0,09 hectáreas.
Ya muy cerca
del límite con Asturias, en la península de Pechón, se encuentra la isla del Castril,
también llamada las Lastras de Pechón que, como puede verse en la imagen, es una
isleta unida a la playa de Amió, en la bajamar, por un tómbolo arenoso. De
superficie plana y escasa altura, tiene una superficie de 1,3 hectáreas. Es pedregosa
y sin vegetación, estando rodeada por arrecifes.
Terminamos en
la isla Sarnosa, muy cerca de la anterior, también en la península del Pechón.
Tiene dos hectáreas de superficie y su altura es mayor que la de Castril. Además,
está cubierta de vegetación baja.



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