lunes, 3 de diciembre de 2018

Declaraciones de Patrimonio Cultural Inmaterial por la UNESCO



         Del 26 de noviembre al 1 de diciembre se ha celebrado en Port Louis (República de Mauricio) la decimotercera reunión del Comité Intergubernamental para la Protección del Patrimonio Cultural Inmaterial, convocada por la UNESCO y a la que teníamos previsto asistir, dado que el Centro de Estudios Borjanos tiene la condición de organización observadora ante ese comité. La distancia a la que se encuentra isla Mauricio y nuestra apretada agenda nos ha impedido estar presentes, a pesar de que hubiéramos disfrutado, tanto por la belleza del lugar como por el hecho de que Aragón ha formado parte de dos de las candidaturas que han sido aprobadas para integrarse en la Lista del Patrimonio Cultural Inmaterial mundial.

Comoquiera que nuestra contribución como observadores es la difundir lo que allí se acuerda, hoy damos a conocer las candidaturas aprobadas y, en los días siguientes, lo haremos con todas las restantes que han sido bastantes, prueba del interés que despierta la inclusión en la citada lista.




         En primer lugar, debemos destacar la declaración como elemento del Patrimonio Cultural Inmaterial de “Las tamboradas, repiques rituales de tambores” que, en la nota oficial de la UNESCO, son descritas como repiques rituales intensos, prolongados y acompasados de miles de tambores que redoblan repetidamente, tanto de día como de noche, en numerosos espacios públicos de pueblos y ciudades. Todos los años contribuyen a crear un ambiente sonoro, fascinante y cargado de emoción, que suscita en las comunidades sentimientos de identidad y comunión colectivas. Muchas tamboradas forman parte de las celebraciones católicas de la Semana Santa y revisten una significación especial en función de los lugares, días y momentos en que se ejecutan. Independientemente de que tenga un carácter religioso o civil, devoto o lúdico, este elemento del patrimonio cultural engendra sentimientos de respeto mutuo entre sus practicantes. La fabricación de los instrumentos, así como de las indumentarias con que se engalanan los participantes, propician el desarrollo de una rica artesanía local en la que desempeñan un papel importante las familias en general, y más concretamente las mujeres. Además, la celebración de comidas en común en los espacios públicos consolida los lazos de convivencia entre los miembros de las comunidades que preparan, a lo largo de todo el año, estas festividades rituales. Los miembros más experimentados de los grupos de tamboreros se encargan de transmitir las prácticas y conocimientos correspondientes a los más bisoños, comunicándoles un fuerte sentimiento de pertenencia al grupo y de honda identificación con este ritual colectivo. Su transmisión intergeneracional también se efectúa mediante la organización de tamboradas nacionales e infantiles, de concursos diversos y de talleres de aprendizaje del repique o de confección y bordado de indumentarias tradicionales.



En el expediente remitido por el Ministerio de Cultura se detallan las localidades afectadas por la declaración que son por parte de Aragón: Albalate del Arzobispo, Alcañiz, Alcorisa, Andorra, Calanda, Híjar, La Puebla de Híjar, Samper de Calanda, Urrea de Gaén (Teruel), Agramón, Hellín et Tobarra (Albacete).




Además, están incluidas Baena (Córdoba), Alzira (Valencia), Alcora (Castellón), Moratalla (Murcia) y Mula (Murcia).  Se destacaba también la constitución de un “Consorcio Nacional de los pueblos del tambor y el bombo de España” que organiza anualmente las Jornadas Nacionales del Tambor y del Bombo.




En segundo lugar, también han sido declarados los “Conocimientos y técnicas del arte de construir muros en piedra seca”.  Es importante señalar que no se han declarado Patrimonio de la Humanidad esas construcciones, sino la técnica utilizada en ellas.  La UNESCO señalaba que el arte de construir muros en piedra seca comprende los conocimientos y prácticas sobre su realización con un mero apilamiento de piedras sin usar otros materiales de construcción, salvo tierra también seca en algunas ocasiones. Estos muros están muy extendidos dentro y fuera de las zonas habitadas en la mayoría de las regiones rurales, principalmente en los terrenos escarpados, aunque también se pueden hallar en algunas regiones urbanas. Su estabilidad estructural se obtiene gracias a una selección y colocación sumamente cuidadosas de las piedras.




Con esos muros se han creado diferentes tipos de hábitat humanos, así como de estructuras para la agricultura y la ganadería, que han configurado paisajes muy numerosos y variados. Estas construcciones constituyen un testimonio de los métodos y prácticas usados por las poblaciones desde la prehistoria hasta la época moderna, con vistas a organizar sus espacios de vida y trabajo sacando el máximo partido de los recursos naturales y humanos locales. Los muros de piedra seca desempeñan un papel esencial en la prevención de corrimientos de tierras, inundaciones y avalanchas, en la lucha contra la erosión y desertificación de terrenos, en la mejora de la biodiversidad y en la creación de condiciones microclimáticas propicias para la agricultura. Los depositarios y practicantes de este elemento del patrimonio cultural son las comunidades rurales en las que está profundamente arraigado, así como los profesionales del sector de la construcción. Las estructuras en piedra seca se realizan siempre en perfecta armonía con el medio ambiente y las técnicas usadas son un ejemplo de relación equilibrada entre el ser humano y la naturaleza. La transmisión de este arte de la construcción se efectúa principalmente mediante la práctica adaptada a las condiciones específicas de cada lugar. La candidatura fue presentada conjuntamente por Croacia, Chipre, Eslovenia, España, Francia, Grecia, Italia y Suiza.

         En el expediente de la misma y, en la parte que a España afecta, se indica que este tipo de construcciones están presentes en todo el territorio nacional pero, en particular en Andalucía, Aragón, Asturias, Cataluña, Comunidad Valenciana, Extremadura, Galicia y las islas Baleares.  



Como curiosidad, otra de las candidaturas aprobadas ha sido la de “El encaje de bolillos de Eslovenia”, una práctica muy similar a la de nuestras bolilleras o encajeras. Para confeccionar encajes, en Eslovenia se utiliza la técnica artesanal consistente en entretejer hilos enrollados en pequeñas bobinas de madera o bolillos. Los patrones para la ejecución de los encajes, ya sea en tiras o en formas acabadas, son característicos de cada región del país y tienen asignadas denominaciones específicas. El encaje de bolillos se realiza con arreglo a un patrón dibujado en un cartón que se fija en una almohadilla cilíndrica colocada en una canasta de mimbre, o en un rodillo de madera guateado. Fruto de la creatividad de todas las personas que conciben los patrones y tejen, los encajes ornamentan vestidos y accesorios de moda, así como textiles y objetos usados en hogares, lugares de culto religioso y locales destinados a la celebración de solemnidades o representaciones diversas. También son fuentes de inspiración para creaciones artísticas realizadas en ámbitos tan diversos como el diseño, la arquitectura o el arte culinario.




En el informe se pone de manifiesto que, además de ser ecológica y sostenible, la práctica de este elemento del patrimonio cultural posee cualidades terapéuticas notables. Actualmente, hay en Eslovenia unas 120 sociedades y agrupaciones de personas practicantes del elemento, tanto veteranas como noveles. Son sobre todo mujeres las depositarias de las técnicas y conocimientos correspondientes, que por regla general se transmiten de abuelas a nietas. Las comunidades vecinales de encajeras desempeñan también un papel esencial en la transmisión del elemento. Candidatura presentada por Eslovenia.


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